Sólo escribo una entrada cortita para deciros que Núria ha nacido ya. Nació el 20 de Junio, el Lunes de la semana pasada a las 4:30 de la madrugada. Rompí aguas hacia las siete y media del domingo y de madrugada empezaron las contracciones. Fué un parto muy rápido, sin complicaciones, aunque un poco acelerado y desatendido. Ya lo explicaré con más calma porque da para una entrada a parte.
Núria pesó 2,760kg al nacer, y se enganchó estupendamente al pecho en su primera hora de vida. Esta vez no he tenido problemas ni de grietas ni de subida de la leche ni nada de nada.
La verdad que está siendo una gozada de postparto, al contrario del de Sara. Yo estoy físicamente más fuerte (en el de Sara tuve mucha anemia), las visitas están siendo muy escalonadas, y Núria parece que va a ser de esos bebés tipo tranquilos que sólo tiene la vecina (aunque no lo diré muy alto, con sólo una semana no se sabe que genio va a sacar la peque en el futuro)
Sara sí que está dando muestras de celos y nervios estos días, aunque parece que día a día los va controlando mejor. Lo que más se le oye decir, de todas formas es: "¡Apa!" o algo así que quiere decir "Guapa", mientras acaricia a la bebé. Vamos a darle tiempo a ver cómo se va adaptando, pero de momento tiene pinta que lo va a llevar bien.
La experiencia de la lactancia en tándem también la explicaré en una entrada aparte, sólo decir aquí creo que está beneficiando a Sara para que acepte mejor los cambios.
Bueno, ya entenderéis que voy a escribir menos a menudo estos días hasta que nos adaptemos. Un besazo a todos los que me leeis y ¡¡¡feliz veranito!!.
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miércoles, 29 de junio de 2011
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Relato de Navidad
!!!Felices Fiestas a tod@s!!!
He de confesar que yo tengo una relación extraña con la religión, he estado vinculada a la parroquia de mi barrio y a la JOC durante años. Actualmente creo que creo en Dios y creo en la figura Jesús. No creo en la Iglesia en absoluto, no creo que sea "santa, católica" y mucho menos "apostólica". La Navidad como tantas tradiciones me encanta, pero creo que la Iglesia y la sociedad de consumo la desvirtúan y le quitan significado. Estamos celebrando que nació hace 2010 años un bebé en un establo. Que me digan que tiene eso que ver con las cigalas y con regalar cosas que la mayor parte de las veces no necesitamos.
Me ha llegado este texto a mi correo electrónico a través de la lista de correo de lacmat. Me ha parecido muy adecuado para los días en que vivimos, habla del parto de María, de como debió ser acompañada de un buey y una mula, en la soledad de la noche. Espero que os guste tanto como a mi.
Una Nueva Mirada sobre la Navidad - Michel Odent
Un recién nacido entre un asno y un buey: muchos comparten hoy esta imagen simplificada de la Navidad.
Mi visión de la Navidad está inspirada en lo que he aprendido de las mujeres que han dado a luz en la más completa intimidad, sin sentirse guiadas ni observadas. Está también inspirada en el Evangelium Jacobi Minori, es decir, el protoevangelio de Jacques le Mineur1. Este evangelio fue salvado del olvido, a mediados del siglo XIX, por el místico austríaco Jacob Sorber, autor de La infancia de Jesús2. Según estos textos, María tuvo total privacidad en el parto, porque José la dejó para ir a buscar una partera. Cuando regresó, Jesús ya había nacido. Fue sólo cuando una deslumbrante luz se atenuó, que la partera se encontró ante una escena increíble, ¡Jesús ya había encontrado el pecho de su madre! La comadrona exclamó entonces: “¿Quién ha visto jamás un niño que apenas nacido tome el pecho de su madre?” Este es un signo evidente de que cuando se convierta en Hombre, este Niño juzgará al mundo según el Amor y no según la Ley.
La nueva mirada sobre la Natividad
El día que Jesús estuvo listo para llegar al mundo, María recibió un mensaje -un mensaje no verbal de humildad. Se encontró en un establo, entre otros mamíferos. Sin palabras sus compañeros la ayudaron a comprender que ese día tenía que aceptar su condición de mamífera. Tenía que sobrellevar su desventaja humana e ignorar la efervescencia de su intelecto. Tenía que segregar las mismas hormonas que otras mamíferas parturientas, a través de la misma glándula, o sea, la parte primitiva del cerebro que todos tenemos en común.
El ambiente estaba idealmente adaptado a las circunstancias. María se sentía segura, por lo que su nivel de adrenalina era el más bajo posible. El trabajo de parto pudo establecerse en las mejores condiciones posibles. Habiendo percibido el mensaje de humildad y aceptado su condición de mamífera, María se encontró “en cuatro patas”. En tal postura, y en la oscuridad de la noche, se desconectó fácilmente del mundo.
Poco después de su nacimiento, Jesús estaba en los brazos de una madre extática, tan instintiva como puede serlo una madre mamífera. En una atmósfera verdaderamente sagrada, Jesús fue bienvenido y pudo, fácil y progresivamente, eliminar las hormonas de estrés que produjo para nacer. El cuerpo de María estaba caliente. El establo también estaba cálido gracias a la presencia de los otros mamíferos. Instintivamente, María cubrió el cuerpo de su bebé con un pedazo de tela que tenía a la mano. Estaba fascinada por los ojos de su bebé y nada hubiera podido distraerla del prolongado contacto visual con Jesús. Este intercambio de miradas indujo otra oleada de oxitocina, de modo que el útero se contrajo nuevamente y envió un poco de la sangre preciosa de la placenta hacia el bebé a través del cordón umbilical y poco después salió la placenta.
Madre e hijo se sentían completamente seguros. María, guiada por su cerebro mamífero, permaneció de rodillas un ratito después del parto. Luego de la salida de la placenta, se puso de costado, con el bebé cerca a su corazón. En seguida, Jesús comenzó a mover la cabeza, de un lado a otro, abriendo su boca en forma de O. Guiado por su sentido del olfato, se acercó cada vez más al pezón. María, que aún se encontraba en un equilibrio hormonal muy especial, y todavía muy instintiva, supo perfectamente cómo sostener a su bebé e hizo los movimientos necesarios para ayudarlo a encontrar el pecho.
Fue así como Jesús y María transgredieron las reglas establecidas por la comunidad humana. Jesús –como un rebelde pacífico que desafió las convenciones- fue iniciado por su madre.
Jesús mamó vigorosamente durante un largo rato. Con el apoyo de su madre, pudo salir victorioso de uno de los episodios más críticos de su vida. En pocos minutos ingresó al mundo de los microbios, se adaptó a la atmósfera, se separó de la placenta, empezó a usar sus pulmones y respiró independientemente y se adaptó a la fuerza de gravedad y a las diferencias de temperatura. ¡Jesús es un héroe!
No había reloj en el establo. María no trató de tomar el tiempo que Jesús pasó mamando antes de dormirse. La noche siguiente, María tuvo sólo algunos episodios de sueño ligero; estaba vigilante, protectora y ansiosa de satisfacer las necesidades de la más preciosa de las criaturas terrestres.
En los días siguientes, María aprendió a reconocer cuándo su bebé tenía necesidad de que lo meciera. Había tal sintonía entre ellos, que ella podía perfectamente adaptar el ritmo del balanceo a la demanda del bebé. Mientras lo mecía, María empezó a canturrear unas melodías a las que agregó algunas palabras. Como millones de madres, María había descubierto las canciones de cuna. Fue así como Jesús comenzó a aprender lo que es el movimiento y luego, el espacio. Fue así como Él comenzó a aprender lo que es el ritmo y luego, el tiempo. Estaba entrando progresivamente en la realidad espacio-temporal. Conforme Jesús creció, María empezó a introducir cada vez más palabras en sus canciones de cuna y así fue como Jesús aprendió su lengua materna.
Referencias
(1) Proto-Evangelio de Jacques 19.2 Citado en: JesúsJean Paul Roux. Fayard, París 1989, p100.
(2) Jacob Lorber. L´enfance de Jesús ou l´évangile de Jacques. Capítulo 16 Editions Helios, Ginebra 1983. Título original : Die Jugend Jesu, Stuggart 1852.
Extracto del Libro: La Cientificación del Amor. EL Amor y la Ciencia Capítulo 19. Hacia una convergencia Ciencias-Tradiciones. Tercer Interludio. pag. 121. Autor: Michel Odent Editorial Creavida. 1999 Facilitador: Grupo Renaciendo Mar del Plata.
martes, 20 de julio de 2010
No fué para tanto
Esta mañana estoy un poco bloqueada, así que me he ido a dar una vuelta y he pasado a saludar a una amiga en su negocio. Mientras estaba allí ha entrado una chica embarazadísima. Le hemos preguntado de cuánto estaba, si lo llevaba bien. La chica al verme con el carrito de Sara, me ha preguntado por mi parto. Está muy nerviosa, nos ha contado que tiene mucho miedo al parto.
La respuesta de mi amiga me ha encantado. "Tranquila, las mujeres llevamos milenios pariendo, y la mayoría repitiendo, tu cuerpo sabe más que tu, sólo tienes que escucharle." Es cierto, cuando has pasado ya por el parto, sabes que la mejor manera de parir es desconectando de todo lo que has escuchado al respecto y hacer caso a tu cuerpo. La mujer nos ha seguido preguntando, realmente se la veía nerviosa, en un momento ha dicho que ojalá se le adelantara para pasar por ello cuánto antes, que ojalá le hicieran cesárea...¿Qué nos pasa a las mujeres hoy en día? Tenemos más acceso a la cultura y más libertad en nuestras vidas que nunca en la Historia, sin embargo hemos perdido conocimento de nuestro propio cuerpo, de lo que es mejor para nosotras y nuestros hijos. Desear que un parto se adelante es desear un bebé más frágil, y desear una cesárea es preferir una intervención quirúrgica a un proceso natural del cuerpo. Le hemos explicado nuestros casos, yo parto normal sin epidural y mi amiga cesárea.
Mi parto fué normal, si lo pienso objetivamente, tampoco tan maravilloso, porque Sara vino con dos vueltas de cordón y yo tuve varios desgarros. Pero lo recuerdo como un parto fantástico, y de hecho, cuando aún me estaba cosiendo la matrona, le dije a Miguel "Cuando quieras otro". Sí es cierto que hay dolor en el parto, pero también, y eso no te lo cuenta nadie, sensaciones muy agradables, de poder, de fortaleza, mucha emoción. Eso sin ver la cara del bebé, que cuando ya lo tienes en tus brazos, toda esa ternura, ese amor que no se puede describir, saber que esa vida se ha gestado en tu interior, es indescriptible. Y el dolor se te olvida a los dos segundos de haber acabado de tener al bebé. No porque seamos heroínas, sino porque simplemente la naturaleza es sabia, y si no la humanidad se hubiese extinguido.
A mi amiga le hicieron cesárea por problemas médicos previos. No fué programada, porque ella quería intentar parir, pero al final no pudo ser. Sus sensaciones son muy diferentes aunque tiene claro que la cerárea en su caso era necesaria. Le hemos explicado que a nivel físico recuperarse de un parto es mucho mejor.
Quizás estaría bien que esto se hiciera también en las clases de preparación al parto, que a veces se quedan mucho en la teoría, las respiraciones y que quizás algo así más informal con mujeres que ya han pasado por la experiencia del parto puede ser más tranquilizador. Aunque no sé, porque la verdad que cuando yo estaba embarazada no paraba de escuchar historias de partos, eso sí, siempre dificilísimos con muchísimas complicaciones. Espero que el ratito de charla que ha pretendido ser tranquilizadorale haya servido a esta chica y reencontrarmela dentro de unos meses, cuando ya tenga a su niña en brazos para darle la enhorabuena y saber que, como le hemos dicho, el parto no fué para tanto.
La respuesta de mi amiga me ha encantado. "Tranquila, las mujeres llevamos milenios pariendo, y la mayoría repitiendo, tu cuerpo sabe más que tu, sólo tienes que escucharle." Es cierto, cuando has pasado ya por el parto, sabes que la mejor manera de parir es desconectando de todo lo que has escuchado al respecto y hacer caso a tu cuerpo. La mujer nos ha seguido preguntando, realmente se la veía nerviosa, en un momento ha dicho que ojalá se le adelantara para pasar por ello cuánto antes, que ojalá le hicieran cesárea...¿Qué nos pasa a las mujeres hoy en día? Tenemos más acceso a la cultura y más libertad en nuestras vidas que nunca en la Historia, sin embargo hemos perdido conocimento de nuestro propio cuerpo, de lo que es mejor para nosotras y nuestros hijos. Desear que un parto se adelante es desear un bebé más frágil, y desear una cesárea es preferir una intervención quirúrgica a un proceso natural del cuerpo. Le hemos explicado nuestros casos, yo parto normal sin epidural y mi amiga cesárea.
Mi parto fué normal, si lo pienso objetivamente, tampoco tan maravilloso, porque Sara vino con dos vueltas de cordón y yo tuve varios desgarros. Pero lo recuerdo como un parto fantástico, y de hecho, cuando aún me estaba cosiendo la matrona, le dije a Miguel "Cuando quieras otro". Sí es cierto que hay dolor en el parto, pero también, y eso no te lo cuenta nadie, sensaciones muy agradables, de poder, de fortaleza, mucha emoción. Eso sin ver la cara del bebé, que cuando ya lo tienes en tus brazos, toda esa ternura, ese amor que no se puede describir, saber que esa vida se ha gestado en tu interior, es indescriptible. Y el dolor se te olvida a los dos segundos de haber acabado de tener al bebé. No porque seamos heroínas, sino porque simplemente la naturaleza es sabia, y si no la humanidad se hubiese extinguido.
A mi amiga le hicieron cesárea por problemas médicos previos. No fué programada, porque ella quería intentar parir, pero al final no pudo ser. Sus sensaciones son muy diferentes aunque tiene claro que la cerárea en su caso era necesaria. Le hemos explicado que a nivel físico recuperarse de un parto es mucho mejor.
Quizás estaría bien que esto se hiciera también en las clases de preparación al parto, que a veces se quedan mucho en la teoría, las respiraciones y que quizás algo así más informal con mujeres que ya han pasado por la experiencia del parto puede ser más tranquilizador. Aunque no sé, porque la verdad que cuando yo estaba embarazada no paraba de escuchar historias de partos, eso sí, siempre dificilísimos con muchísimas complicaciones. Espero que el ratito de charla que ha pretendido ser tranquilizadorale haya servido a esta chica y reencontrarmela dentro de unos meses, cuando ya tenga a su niña en brazos para darle la enhorabuena y saber que, como le hemos dicho, el parto no fué para tanto.
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