Navegando por internet y por pura casualidad me he encontrado con este reportaje, que es una auténtica joya. Os lo recomiendo encarecidamente, explica muy bien la importancia del método canguro, la lactancia materna y el contacto piel con piel. Está dividido en tres partes.
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viernes, 19 de noviembre de 2010
martes, 13 de julio de 2010
Avergonzarse del afecto
Este domingo vimos la final del mundial en casa de una pareja de amigos. Ellos tienen un niño de la edad de mi hija. Mi amiga le ha aplicado el método Estivill a su hijo. Yo duermo a mi niña con teta y mimos.
Como el partido se alargó, se hizo la hora de dormir a los niños. Mi amiga se metió en la habitación para ponerlo a la dormir, al parecer le da pecho antes y lo deja en la cuna. Al principio bien, pero al parecer escuchó que seguíamos en el comedor viendo el partido y el nene se puso a llorar. No se cuántos minutos estuvo, porque cuando llora un niño el tiempo se eterniza. Me pasmó el adoctrinamiento que hace que unos padres por demás cariñosísimos se queden tan panchos con el llanto de su hijo.
A la vez, yo le daba teta a Sara e intentaba dormirla. Suelo cantarle y usualmente Sara me toca la cara y lleva su mano a mi boca para que le de besitos y así se va durmiendo. Cuando el nene se puso a llorar y los padres no se movieron del lugar me puse colorada. Me dió vergüenza dormir a mi hija con nanas en la casa de una criatura que lloraba pidiendo atención y al que se le ignoraba. Canté más bajito, intentaba ser muy discreta con nuestro ritual de sueño, de fondo el nene lloraba, y yo me moría de la vergüenza.
El niño dejó de llorar dos o tres minutos antes que mi hija se durmiera. Se fueron a dormir a la misma hora, tardaron lo mismo en dormirse, y por lo que comentamos los dos duermen 6 o 7 horas del tirón. La única diferencia es que mi hija se durmió acompañada y el nene lo hizo sólo y llorando. ¿Cuál es es supuesto beneficio del método? ¿En que mejora el sueño?
Cuando nos vinimos ya a casa, continuamos viendo la tele un rato y sobrevino el comentadísimo beso de Iker Casillas a Sara Carbonero, un acto natural y lógico teniendo en cuenta las circunstancias. Los dos reaccionaron con un ataque de rubor por el beso en cuestión. Estos dos muchachos se morían de la vergüenza por mostrar unos sentimientos de lo más normales. Sin embargo hace unas semanas unos periodistas ingleses se habían metido donde no les importaba sin ningún problema.
Esto hecho me hizo reflexionar sobre mi propio sentimiento de vergüenza de hacía un rato. Me había dado vergüenza atender a mi hija, de la misma forma que una pareja de novios les había dado vergüenza besarse. Cosas las dos normales y de las que no hay de que avergonzarse. Pero este es un mundo loco en el que dejar llorar a un niño se ve normal y hasta saludable y meterte donde no te llaman no es vergonzante, y las demostraciones de afecto sí. Espero contribuir con la reflexión a cambiarlo un poco.
Como el partido se alargó, se hizo la hora de dormir a los niños. Mi amiga se metió en la habitación para ponerlo a la dormir, al parecer le da pecho antes y lo deja en la cuna. Al principio bien, pero al parecer escuchó que seguíamos en el comedor viendo el partido y el nene se puso a llorar. No se cuántos minutos estuvo, porque cuando llora un niño el tiempo se eterniza. Me pasmó el adoctrinamiento que hace que unos padres por demás cariñosísimos se queden tan panchos con el llanto de su hijo.
A la vez, yo le daba teta a Sara e intentaba dormirla. Suelo cantarle y usualmente Sara me toca la cara y lleva su mano a mi boca para que le de besitos y así se va durmiendo. Cuando el nene se puso a llorar y los padres no se movieron del lugar me puse colorada. Me dió vergüenza dormir a mi hija con nanas en la casa de una criatura que lloraba pidiendo atención y al que se le ignoraba. Canté más bajito, intentaba ser muy discreta con nuestro ritual de sueño, de fondo el nene lloraba, y yo me moría de la vergüenza.
El niño dejó de llorar dos o tres minutos antes que mi hija se durmiera. Se fueron a dormir a la misma hora, tardaron lo mismo en dormirse, y por lo que comentamos los dos duermen 6 o 7 horas del tirón. La única diferencia es que mi hija se durmió acompañada y el nene lo hizo sólo y llorando. ¿Cuál es es supuesto beneficio del método? ¿En que mejora el sueño?
Cuando nos vinimos ya a casa, continuamos viendo la tele un rato y sobrevino el comentadísimo beso de Iker Casillas a Sara Carbonero, un acto natural y lógico teniendo en cuenta las circunstancias. Los dos reaccionaron con un ataque de rubor por el beso en cuestión. Estos dos muchachos se morían de la vergüenza por mostrar unos sentimientos de lo más normales. Sin embargo hace unas semanas unos periodistas ingleses se habían metido donde no les importaba sin ningún problema.
Esto hecho me hizo reflexionar sobre mi propio sentimiento de vergüenza de hacía un rato. Me había dado vergüenza atender a mi hija, de la misma forma que una pareja de novios les había dado vergüenza besarse. Cosas las dos normales y de las que no hay de que avergonzarse. Pero este es un mundo loco en el que dejar llorar a un niño se ve normal y hasta saludable y meterte donde no te llaman no es vergonzante, y las demostraciones de afecto sí. Espero contribuir con la reflexión a cambiarlo un poco.
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