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viernes, 18 de enero de 2013

Los mojilitros son...


...esa familia que se escoge. Y una bebida alcohólica que está muy rica, para que lo vamos a negar. Pero voy a hablar de lo primero.

En Mayo perdí a mi Leo que los que me conocéis sabéis bien que era uno más de mi familia. Pocas semanas después, como si la vida abriera una ventana después del portazo, fué la jornada de convivencia del AMPA de Campanilla. Y a partir de ahí, en el final del curso, no sé muy bien de que forma, ahora nos vemos en el parque, ahora quedamos para cenar, ahora un aperitivito, ahora nos vamos de finde y ahora de comida...hemos formado un grupo de amigos de esos de los de verdad. De esos que te ofrecen ayuda y no es de boquita, de esos que les ofreces apoyo porque en verdad los quieres, de los que te duele ver que lo pasan mal y te gustaría poder hacer algo para aliviarles.

Somos un grupo muy dispar, seguramente en otro momento de nuestras vidas no nos hubiésemos encontrado entre nosotros. Nos acercó el llevar a los niños a la misma guardería y que ellos se llevaran bien, con esa amistad pura y simple de los tres años. Y ver que nuestros hijos están tan felices juntos ha hecho que nos acercáramos unos a otros.

Para empezar esta nueva etapa del blog tenía que presentároslos porque son una parte muy importante de mi vida ahora mismo. No hace medio año que los considero amigos, y sin embargo los quiero como si hiciera años que los conociera.

También es importante el hecho que son a la vez amigos míos y del Miguel, porque hasta ahora casi todos nuestros conocidos o bien eran amigos del Miguel o bien eran amigos míos, y la otra parte de la pareja se sentía un poco pegote. Nunca hemos sido parte de un grupo en el que los dos nos sintiéramos igualmente a gusto. Y lo que también nos hace sentir muy bien es que toda la familia forma parte. Salvo contadísimas excepciones los planes que hacemos conjuntos son familiares. Nadie espera que para ir de tiendas aparques a tus hijos con la abuela o que no vayamos con nuestras hijas a cenar. Si quedamos al teatro es teatro infantil, si vamos de excursión es un paseíto que unas piernecitas de tres años pueden soportar fácilmente, si quedamos a una hora se sabe que es orientativa, a cualquiera de nuestros hijos se le puede escapar el pipi en el último momento.

Los amigos son esa familia que se escoge, esa familia que te encuentras por sorpresa cuando menos te lo esperas. Esa tribu entera que se necesita para criar a un niño, en mi caso es la tribu de los mojilitros. El nombre certifica lo bien que lo pasamos juntos ¿verdad? Os lo he dicho ya alguna vez, ahora lo escribo, estoy muy contenta de conoceros, muchas gracias por esos ratos compartidos.

martes, 12 de junio de 2012

Hace un mes que me duelen los ojos...

... de mirar sin verte. ¿Qué ha tenido la culpa de tu mala suerte, mi rosa de abril?

Hoy hace un mes que acaricié por última vez la cabeza de mi Leo y le susurré al oído "Te quiero, no lo dudes, siempre te querremos" y el Miguel se lo llevó a despedirse de su campo, y después al veterinario para que descansara. Hace un mes que sacrificamos a Leo.

Antes de semana santa tuvo una fuerte diarrea, eso hizo que bajaran sus defensas y ahí la enfermedad se ha hecho fuerte y, aunque lo hemos intentado, los últimos días estaba claro que el tratamiento no estaba haciendo efecto. Un perro enfermo de leishmania activa es un peligro de contagio para el resto de animales, así que la decisión era clara...por él, por nosotros, por el resto. Pero por más clara no es menos dura de tomar.

La mañana más dura de mi vida la pasé jugando con mis hijas y tirando las cosas del Leo, haciendo ver que no pasaba nada. Aguantando el tipo por mis niñas, mientras mi corazón estaba destrozado cantaba las canciones de "El Rey León".

Y así llevo un mes. Aguantando el tipo por mis niñas y aguantando el tipo por el Miguel. Y aguantando el tipo porque la mayor parte de la gente no entiende que mi perro era mi familia. "No lo compares con tus hijas". Pues claro que no lo comparo, por supuesto que no tiene nada que ver.
No hay nada que comparar, el amor multiplica, no resta. Es amor y es dolor lo que siento por mi perro, tiene su lugar, es uno más de mis amores. Lo va a ser siempre aunque ya no esté.

Porque han sido siete años maravillosos. Descubrí Yecla callejeando contigo de la correa siendo tu cachorro, las preciosas calles empinadas alrededor de la Iglesia Vieja. Vimos también juntos el Arabí y no podré pisar el Arabilejo sin recordar como te metiste en una de las cazoletas de cabeza porque tenía agua y salíste empapado, te sacudiste y nos empapaste a nosotros. No volveré a pasar por la ronda al lado del cementerio sin acordarme de nuestros fantásticos paseos por el Cerro del Castillo.

 Porque no puedo estar en nuestro campo sin coger una piedra del suelo para tirartela para jugar...Y en casa, cada minuto de cada hora me parece que vas a doblar la esquina del pasillo o, ahora mismo, sentada en el ordenador, vas a apoyar tu cabeza en mis rodillas, como solías.

Porque no podré recordar mis embarazos y la niñez de Sara y Núria sin tu recuerdo. Mis primeras sospechas de embarazo fueron porque me lamias la barriga al llegar a casa, antes incluso de tener retrasos. Y esas largas tardes en las que tenía contracciones y tu te echabas a mi lado y gemías cuando tenía dolor ¿como lo notabas?. La primera palabra que dijo Sara fué "Líiio", y a las dos les ha encantado compartir coscorros de pan contigo. Núria se tronchaba de risa cuando al llegar a casa salías a saludarnos.

Porque sin haberte tenido no habria conocido a Juan y Feli ni a Jose y Yolanda, los dueños de Luna, los dueños de Urko, a los que considero buenos amigos.

Porque aunque en estos siete años han habido también cosas muy feas, como las discusiones con la familia y los vecinos, y tus enfermedades y tus últimos días, que han sido horribles, tenerte es una de las cosas mejores que hecho en mi vida. Una de las cosas que más me ha hecho feliz en mi vida. La diferencia entre estar sola y estar en compañía.

En estos días, gente que no me conoce de nada me para por la calle y me pregunta por ti. "¿Y ese perro blanco que siempre llevabas?, que gracia me hacía siempre al ladito de las niñas, sin tirar ni nada" "Nena, perdona ¿es que se te ha muerto el perro que hace días que te veo sin el?" El viernes mismo una mujer muy graciosa "En este paseo falta uno". Y yo les explico que te hemos sacrificado, agradecida de poder recordarte, de que otros se den cuenta que no estás y te recuerden con tanto cariño. Haber sido la dueña de Leo es una de las cosas de las que siempre estaré orgullosa. Te quiero mi Leíto, no lo dudes, siempre te querremos.

martes, 13 de marzo de 2012

Feliz

Hoy martes y trece del año 2012, fecha que parece tan funesta, puedo decir que soy relativamente feliz. Siempre en la vida las cosas se pueden mejorar, hay cosas que me preocupan, pero en general puedo decir que soy relativamente feliz.

Cosas que me preocupan: Leo mantiene un brote de su leishmaniosis que hace que prácticamente tenga en una herida perpetua sus cuartos traseros. A veces apestan sus heridas a pus, otras parece que se van a cerrar definitivamente, pero vuelven a abrirse nuevas pupas. En un bucle desde hace varios meses. En positivo, que la analítica que tiene es de un perro sano, el parásito no le ha afectado los órganos internos y el animal está contento, aparte de la molestia de sus heridas, que procuramos aliviar con pomadas.

Otra cosa que me preocupa es que mi hija Sara pueda ir el año que viene al cole que queremos que vaya. Nada especial, es el cole de al lado de casa, y por proximidad en principio nos toca, pero hasta que no salgan las listas de admitidos pues ahí estamos, con la incertidumbre.

Me preocupa mi padre, y su tensión arterial que no se acaba de controlar.

Y me preocupa, como a la mayor parte de los ciudadanos de este país, las consecuencias que en mi pequeña economía familiar tenga esta crisis que nos han enviado los banqueros y que vamos a pagar los curritos. Se me ha pasado por la cabeza el autoempleo, pero después me veo con mis dos nenas y pienso que tengo "autoempleo" para un rato aún. Pero me rondan cosas por la cabeza.

Lo que contribuye a mi equilibrio son sobre todo mis dos niñas. Sara ya tiene (parece mentira) dos años y diez meses, es una niña pequeña muy cariñosa, despierta, un poco desobediente (y aunque me saca de quicio a veces, me gusta que tenga personalidad) tímida y lista. Muchas veces al día me meo de la risa con sus salidas, está lo que se dice comúnmente como para comérsela.

Núria también está para comérsela, la verdad. Núria ya tiene (esta parece aún más mentira) casi nueve meses. Es una bebé ya muy divertida, le encanta bailar, parlotear, hacer palmitas y chillar cuando sus papás intentan ver el telediario (cosa que visto lo que hay que ver hay que agradecerle). Son el día y la noche, tanto físicamente como en carácter. No parece haber de momento grandes celos, supongo que cuando Núria crezca algo más la competencia entre hermanas será más evidente. De momento se buscan mucho y tienen diariamente momentos de juegos y risas.

 Hay momentos, muchos, en que las dos necesitan mi atención, y si, como habitualmente me pasa, estoy sola, me agobio. Hay días que el cansancio me puede y me siento muy sola en el páramo yeclano. Lloro de impotencia y rabia casi a diario en algún momento.

Pero en general, la mayor parte de los minutos de las horas que conforman mi día a día, tengo la sensación de que no me puedo quejar con mi suerte: que tengo un marido al que amo y que me quiere, que tengo dos niñas preciosas que crecen fuertes, sanas, listas y felices, que tengo un perro al que mantengo estable en sus enfermedades y que creo que es feliz, y aunque hecho de menos mi tierra y mi gente todos los días he conocido a buenas amigas por estos lares que me hacen menos áspera la soledad. No está mal.

martes, 29 de noviembre de 2011

Vuelvo a la carga, resumen de cómo estamos.

Pues eso que me he hecho el propósito de volver a escribir en el blog de forma habitual. Nuria ya tiene 5 meses que si os digo la verdad, no sé dónde los he metido. Se me han pasado en un suspiro. Parece que fué ayer que llegué del hospital. Ahora, aunque lejos de estar bien organizada, mi vida y mi casa ha dejado de ser un caos permanente de horarios y cosas por hacer, y me veo con la posibilidad de rasguñar unos minutos para escribir en el blog.

Os pongo al dia de las gentes de mi casa, como resumen de estos cinco meses. Papá pitufo, mi marido, bien de salud, jodido de trabajo, con múltiples trabajos acabados y por cobrar y un estado de nerviosismo por el tema económico evidente.

Mamá pitufa a ratos disfrutando/padeciendo de la crianza de sus niñas, a ratos preocupada como papá pitufo y muy preocupada por papá pitufo porque cree que se come mucho la cabeza y eso nunca es bueno. Muy orgullosa de sus pitufinas.

Pitufina grande, Sara, ha crecido mucho estos cinco meses. Ha evolucionado muchísimo en este tiempo, ha crecido físicamente y ya es más una niña pequeña en sus formas y en su manera de moverse. Pero la mayor evolución ha sido la mental. Pasar a ser hermana mayor le ha sentado muy bien, es muy autónoma aunque lógicamente a sus dos añitos y medio nos requiere para muchas cosas y, de lo que estoy más orgullosa, está construyendo una relación preciosa con su padre y con su hermana. Se está convirtiendo en una niña la mar de cariñosa con nosotros. Ha dejado atrás sus problemas con el habla, ahora hay que decirle que se calle.

Pitufina pequeña, Núria, la gran desconocida de este blog, es lo que Carlos González define como la hija de la vecina. Es un bebé amoroso, risueño, glotón y dormilón. Un amorcito achuchable que apunta a tener un carácter más abierto y risueño que su hermana. Es, como Sara, una niña muy alta, y ahí acaban sus parecidos. Nuria es morena, ojos marrones, tez morena, siempre dispuesta a unas risas y un bebé bastante paciente, tanto que las pocas veces que ha llorado con ganas nos hemos asustado Papá pitufo y yo pensando que le ocurría algo grave. El que sea tan plácida ha contribuido mucho a que estos primeros meses mamá Pitufa no se haya vuelto majareta.

Y por último Pitufo peludo, el Leo, está hecho un campeón. Como suponía ha recibido a Núria sin mover una pestaña, no ha advertido el cambio y sólo de vez en cuando se acerca a olerla cuando está en la hamaca. Con Sara tienen pequeñas disputas por la comida, porque se pone pedigüeño cuando ella come, con esa cara de hambre que ponen los perros y Sara le dice "Leo NOOO MIOOO, QUITAAA!!!" que supongo que en lenguaje adulto viene a decir "no me mires con esa cara que al final te lo daré y luego me arrepentiré de habertelo dado". De salud está estupendo, hace unas semanas le hicimos una analítica y salió perfecta y también está en su peso por fin. Las únicas pegas son que el tratamiento que toma para la leishmania le hace orinar mucho, y que cuando hace rato que está echado al levantarse le cuesta y renquea un poco. Que sus caderas se están deteriorando es evidente, pero dentro de todo lo que lleva encima, está fenomenal según su veterinario.

Ale, ya he quitado las telarañas del blog, que le hacía falta. Espero reengancharos y que me sigais leyendo. La próxima entrada en unos días.

jueves, 16 de junio de 2011

Principio feliz

Pensaba titular esta entrada como final feliz, pero en realidad, estaréis de acuerdo conmigo no es un final, es un principio.

Me da muchísima alegría y me hace mucha ilusión escribir esta entrada para contaros que Ana y Cristóbal tienen desde hace dos días a sus dos hijos en casa. Seguro que recodáis su historia pero por si acaso, os dejo los enlaces de las entradas anteriores en las que he hablado de ellos:
http://patucosypatas.blogspot.com/2010/11/con-el-corazon-encogido.html
http://patucosypatas.blogspot.com/2010/12/esperanzados.html
http://patucosypatas.blogspot.com/2011/04/ya-estan-aqui-los-gemelos.html

Este ha sido un embarazo muy duro, por el que ningún ginecólogo apostaba, ya que el síndrome que padecían tiene un 80% de posibilidades de que ninguno de los dos niños llegue a sobrevivir. Ellos han luchado mucho por sus hijos y al fin ya los tienen en casa. Desde que nacieron han dado algún que otro susto más a sus padres. A uno de ellos, el último que ha ido a casa, le han hecho tenido que hacer transfusiones de sangre y finalmente le han tenido que operar una hernia. El otro, que ya lleva algunos días más en casa, les han dicho que va a tener alguna secuela por su prematuridad a nivel motor, aunque parece que seguramente será leve, nada que le vaya a impedir hacer vida normal en un futuro.

Y bueno, como comprendéis, el entorno de esta pareja estamos muy contentos. Ellos también lo están, y también un poco abrumados por el faenón que se les viene encima. Esta entrada no podía dejar de escribirla y compartir la alegría de que a veces la vida sea justa y estos dos bebés-milagro estén en casa para que sus papás  empiecen por fin a disfrutar de lo bueno y bonito de la paternidad. De sufrir por sus hijos ya han tenido bastante.

martes, 7 de junio de 2011

Sara dos años



Buff!! ya hace quince días del cumple de Sara!! y yo sin comentarlo por aquí. Tengo el blog muy dejado de la mano de Dios. Bueno, espero que me comprendáis, he entrado en la semana 38 de embarazo, ha sido el cumple de mi pequeña y además me han atacado un catarro (del que no me podía medicar) y un dolor de muelas de juicio (ídem). Así que he estado un poco, muy, bastante...agotada.

Pero que mi niña ha hecho dos años lo tengo que comentar. Ya dos años desde que nació, cómo pasa el tiempo y cómo ha crecido mi bebé. Ha crecido en inteligencia y belleza, parafraseando a los evangelios, jajaja. Ya es una niña pequeña con mucha personalidad, con genio, dulce, cariñosa, cabezota, sensible. Está entrando en esa fase que tienen los niños pequeños en que te los comerías con sus monerías y a los diez minutos los matarías de lo borricos que se ponen. Además sigue hipersensible y enmadradísima con sus celitos.

No le entendemos casi nada de lo que dice. Sí que intenta hablar mucho, y yo entiendo que me quiere decir cosas concretas, que se quiere expresar, y es muy frustrante para ella y para nosotros no entenderla. Sé que si la entendiéramos mejor cuando habla los celos serían más llevaderos para todos. De todas maneras en los últimos días entendemos alguna palabra más: "ía" y señala mi barriga, creemos que quiere decir "Núria", "Papá" y "Mamá" ya por fin lo dice con mucha claridad. Creo que "papá" de todas formas ahora es cualquier hombre que conozca, porque ya la he pescado diciendo papá a algún vecino, algún padre de la guardería y a su abuelo.  Conoce perfectamente las partes del cuerpo, le encanta que le digamos los nombres y ella señalarlos, hay algunos como "pie" que sí que dice perfectamente. También dice "illa", "zapatilla" para que la calcemos al bajar de la cama...cada día una o dos palabrejitas más.

Tiene ya unos hábitos de higiene y varias rutinas diarias muy bien adquiridas, que le gusta seguir y a veces te las marca ella misma. Le encanta ayudar a poner la mesa, por ejemplo, disfruta del baño, del momento de ir a la cama... Eso hace que la mayor parte del día esté de bastante buen humor, y que la tarea de atenderla sola con mi barrigón de 38 semanas (Miguel habitualmente se va antes de las 8 y vuelve después de las 20:30) sea más llevadera, por lo menos a nivel emocional, ya que es más fácil atenderla con sonrisas que con llantos y rabietas.

Y bueno hasta aquí el repasillo de cómo está Sara con sus preciosos dos años (seguro que se me ha notado un poco la pasión de madre). A ver si en unos días me animo y hago otra entrada de cómo va mi embarazo en su recta final. Ya os adelanto, supongo que lo comprendéis, que una vez nazca Nuria el blog cerrará por maternidad una temporadita. Por si ocurre antes de mi próxima entrada, un beso a todos y feliz verano.

jueves, 5 de mayo de 2011

De celos

Estoy en la semana 33 de embarazo. Todo está yendo bastante bien a nivel físico, he tenido un par de tardes que me han dado contracciones, pero vamos, en general me encuentro bien, algo cansada, pero con la barriga que llevo a cuestas, atender a Sara y la casa y Leo, me parece que es normal.

Mis dos bichillos estas dos últimas semanas parecen haberse puesto de acuerdo para darme más faena. Por un lado está Leo, que como a buen animal, la primavera la sangre le altera. O sea, que el pobre anda cardíaco porque todas las perras del barrio andan en celo, y las hormonas están en el aire. Además está cambiando al pelo de verano, por lo que cuidarle estos días también se complica: hay que cepillarle más y aún así suelta una cantidad ingente de pelo. Va alterado en los paseos, olisqueando y tirando mucho de la correa. Eso en cuanto a su comportamiento. Además estos días has de ir pendiente del comportamiento de los demás perros, en especial de los perros cuyos dueños son tan irresponsables de llevarlos sin correa. Yo puedo llegar a entender que un perro pequeño impone menos y a la gente le importe poco que vaya suelto y el dueño el resto del año se aproveche de eso, pero estamos en la época de los celos de las perras. Los perros por el pueblo siempre deben ir atados, y en esta época más que nunca, porque sus reacciones no son las normales, en estos días todos los perros son más propensos a las peleas. Con lo fácil que es evitar esto si todos los animales van como es debido.

Respecto a si Leo está alterado por la venida de Nuria, o si es posible que le den celos a él, es una posibilidad que, teniendo la experiencia de cómo se comportó cuando nació Sara, no me preocupa en absoluto. Por supuesto volveremos a seguir las mismas pautas de presentación que nos fueron tan bien con Sara y estaremos vigilantes a cualquier cambio con respecto a su relación con las niñas, y continuaremos con la norma básica de que niñas y perro nunca se dejan solos.

 
 
La que sí me preocupa es Sara. Que ya está empezando a tener manifestaciones de celos. En casa  habíamos notado a la niña más llorona hacía días, y últimamente hace varios despertares en la noche, ella que tan bien duerme normalmente. Pero como también pasó en Semana Santa unos días complicados porque estuvo con conjuntivitis, mucha congestión y fiebre, pensábamos que quizás era que no se había acabado de recuperar.

Pero ayer al recogerla de la guardería sus cuidadoras, Cristina y MªJosé me comentaron que ellas estaban notando celos en Sara. Lleva esta semana sin dormir en la guardería, y al parecer está toda la mañana abrazada a ellas y con muchos episodios de llanto, cosa que les llama la atención mucho, porque normalmente rara vez llora. Me aconsejaron que la mimemos mucho, e intentemos que las atenciones sean en positivo ("oh que bien ha hecho esto Sara") y evitemos reñirle para que no entre en una dinámica de portarse mal para llamar la atención. Sobretodo que una vez nazca Nuria la impliquemos todo lo posible en su cuidado (teniendo en cuenta que tiene 2 añitos, no se como va a ser eso...) Y si ya ha empezado a pasarlo mal cuando aún queda mes y pico para que nazca su hermana, me agobia pensar cómo lo va a pasar después.

Ayer una buena amiga me dijo que estaba preocupada por mí, por cómo iba a poder organizarme con la llegada de Núria. Le agradezco la preocupación, sé la primera que lo voy a pasar apurada unos cuantos meses (o el primer año) con las dos niñas pequeñas y todo. Pero al fin y al cabo es algo que he decidido yo, como persona adulta y madre, conscientemente. Pero me duele el dolor de mi hija, que no ha decidido nada de los cambios que se avecinan en su vida. Desde aquí a las que ya teneis experiencia, por favor, dadme consejos para ayudar a mi princesa a sobrellevar este cambio.

miércoles, 27 de abril de 2011

Miguel Bosé padre por vientre de alquiler


Bueno, pues este hombre al son de cuya música tanto he bailado, que admiro como profesional y hasta el día de hoy como persona me hace salir del mutismo que tenía en el blog. Hoy ha saltado la noticia que podéis ver en este enlace, que da cuenta que Miguel Bosé ha sido padre.

Esta noticia es en principio muy bonita, y al principio cuando la he escuchado me he alegrado por el cantante. El problema está en esta frase "a través de un vientre de alquiler".  No es el primer famoso que lo hace, antes que él lo han hecho así la Baronesa Thyssen, Elton John y Ricky Martin, que recuerde.

Seguramente la mayor parte de la gente crea que estos bebés de famosos tendrán todo lo que desean en la vida y serán unos privilegiados. Seguramente en lo material no les falte de nada, pero mucho me temo que emocionalmente no sea así, y con ello no quiero decir que sus padres no les vayan a querer y vayan a ser unos padres no amorosos.

"He utilizado un vientre de alquiler" le suena al Sr. Bosé mucho mejor que decir "me he comprado unos bebés". Aunque la realidad es la misma, se trata de una mujer que engendra unos hijos que no desea para venderlos. Se trata de un hombre cuyo dinero le permite comprar unas vidas humanas como quien va a un criadero a comprar cachorritos. Esos bebés sin duda han sentido esa falta de amor en el vientre de su madre. Los recién nacidos, genéticamente programados para estar en el regazo materno los primeros meses, privados del derecho de conocer el amor de madre, el calor de sus brazos, por unos cuantos (seguramente muchos) dólares.

Y seguramente, sus padres compensarán todo eso con kilos de cariño en los años venideros, no lo dudo, no creo que ninguno de estos niños se sienta malquerido cuando tenga conciencia de ello. Pero lo han sentido ya en la vida intrauterina y en sus primeros días de vida fuera del vientre materno, porque les ha faltado lo que naturalmente espera cualquier recién nacido: los brazos de su madre, su cuerpo, su leche, el único mundo que conocen hasta ese momento. Eso estoy convencida, tiene que tener consecuencias.


Os dejo finalmente con un enlace que habla de un caso similar, que hace tiempo que leí y ejemplifica muy bien porque tengo una opinión tan mala sobre esta práctica que se está poniendo de moda entre nuestro famoseo.

Para finalizar celebro lo muy queridos que, como he dicho antes, van a ser estos bebés no sólo por su padre sino por toda su familia. Soy consciente que con la de desgracias que hay en esta vida, haber sido concebidos como lo han sido no va a ser un trauma insuperable, y con toda seguridad serán unos niños felicísimos y unos adultos equilibrados. Pero mi opinión sobre los vientres de alquiler es esta, aunque me cueste un poquito criticar a Miguel Bosé, al que tanto admiro.

sábado, 9 de abril de 2011

Ya están aquí los gemelos


Os comenté en el blog la historia de Ana y Cristóbal, y su complicado embarazo gemelar con síndrome de transfusión feto-fetal. Al principio del embarazo ningún ginecólogo apostaba por la supervivencia de estas dos vidas. Ana y Cristóbal no se conformaron con este diagnóstico, y se movieron buscando otras opiniones, así hace unos meses consiguieron que operaran la placenta de Ana para corregir en parte el síndrome que ha tenido en peligro la vida de sus hijos. Si no lo leisteis en su momento lo podeis hacer aquí y aquí.

Así que me encanta anunciar que el jueves estos dos bebés han pasado a la vida extrauterina. Han nacido como era de preveer prematuramente, con 31 semanas de gestación, y mediante un cesárea de urgencia porque uno de los dos bebés tenía sufrimiento fetal. Uno de ellos pesó 1.700kg y el otro, el que siempre ha corrido más riesgo, 800gr. Ambos están en la UCI de neonatos con respiración asistida. Sabemos que no está todo ganado aún y que de momento tienen que seguir luchando por sobrevivir, pero la verdad, después de haber tenido tan pocas esperanzas de que llegaran a nacer, que ya tengan dos días parece un pequeño milagro.

Como tía de otro par de gemelos con unos inicios casi igual de preocupantes y duros, soy un poco la optimista del entorno. Porque la verdad es que mis sobris Juan y María también nos tuvieron varias semanas en vilo, pero salieron adelante y ahora son unos niños sanos y felices con su año y medio de vida.

Les esperan a Ana, Cristobal y los dos peques unas semanas muy complicadas, espero poder seguir explicado, al cabo de ellas, que los cuatro se han instalado en su casa para iniciar su nueva vida familiar.

lunes, 7 de marzo de 2011

Carnaval, carnaval...


Este fin de semana como todos sabeis ha sido Carnaval, el segundo para Sara, aunque el año pasado era muy pequeñita para darse cuenta de nada de lo que pasaba a su alrededor. La hemos disfrazado dos veces, una para la fiesta de carnaval de la guarde, el viernes, y la otra ayer, que hacían pasacalles por el pueblo.

El viernes parece que no lo disfrutó mucho por la mañana. Su maestra iba disfrazada de Pippi Calzaslargas y se puso la peluca de rigor, a Sara le dió miedo, y le daban miedo todas las otras maestras que entraron al aula a lo largo de la mañana. Después parece que se tranquilizó y cuando le pusieron música y comida se animó más. Me dió un poco de lástima que algo que se prepara para que lo pasen bien, ella en vez de disfrutarlo, lo padeciera.

Por la tarde le arreglé las coletas y fuimos a que Alicia le hiciera unas fotitos, como también estaba allí cierto mago, pues se lo pasaron bien el ratito que estuvieron juntos. Ya por la noche fuimos a ver a los abuelos y los tíos y a comer fritillas, ahí sí lo pasó en grande. Le gustó mucho además darle besitos y abracitos a su prima Leire. Vino tan contenta y excitada a casa que costó un poquito que se quedara dormida.

Como digo ayer domingo la volvimos a disfrazar, nosotros pensábamos que no iba a disfrutar mucho, sobretodo porque no había echado siesta, y de hecho se durmió mientras íbamos a posicionarnos para ver el desfile. La música le despertó y por casualidad nos encontramos con el hermano y los primos del Miguel, con sus respectivos niños, y claro, entre tanta chiquillería, se lo pasó en grande.

Habían dos caperucitas, un pollo (¿o era pato?), una tortuga ninja y dos bebés tan chiquitinas que no las disfrazaron (bueno, a mi sobrina le pusieron un gorrito con orejitas de ratón). Después nos fuimos a tomar un café juntos (todo  lo que se pudo, porque no había sitio) y creo que tanto mayores como pequeños lo pasamos razonablemente bien, con la reunión improvisada. Nuevamente Sara llegó tan contenta a casa que costó que se durmiera, y eso que le dimos un paseo tranquilo y le pusimos el pijama con masajito y todo. Bueno, en resumen, que ha estado bien el carnaval de este año, el año que viene más...

viernes, 4 de marzo de 2011

Que la vida nos dé un camino muy largo

Hoy me voy a salir un poco de los temas que suelo hablar en el blog. Hoy quiero compartir con vosotros esta preciosa canción de Lluís Llach. Evidentemente se la dedico a mi marido, está canción sonó en nuestra boda, mis amigos la cantaron acompañados de guitarra (si, fue tan kumba como parece).

La comparto hoy, porque ayer el Miguel estuvo en una feria en Madrid, y no estaba claro si iba a volver a dormir a casa. Estuve todo el día medio zombi. Después de tres años de novios y seis años de casados, con el desgaste que conlleva la convivencia. Con una hija y otra en camino, con el desgaste y el cansancio que los hijos conllevan en la relación de pareja, la idea de no ver al Miguel un día de mi vida me sigue doliendo casi físicamente. Es para celebrarlo, y yo lo hago con esta entrada que me está quedando tan moña. Espero sólo, como dice la canción, un poco de suerte y que la vida nos dé un camino bien largo.





Traducción:

"Si me dices adiós
quiero que el día sea limpio y claro,
que ningún pájaro
rompa la armonía de su canto.

Que tengas suerte
y que encuentres
lo que te ha faltado en mí.

Si me dices te quiero
que el sol haga el día mucho más largo,
y así robar
tiempo al tiempo de un reloj parado.

Que tengamos suerte,
que encontremos
todo lo que nos faltó, ayer.

Y así toma
y así toma
todo el fruto que te pueda dar
el camino que, poco a poco, escribes para mañana.
Que mañana,
que mañana faltará el fruto a cada paso
por eso, a pesar de la niebla, es necesario caminar.

Si vienes conmigo
no pidas un camino llano
ni estrellas de plata
ni un mañana llena de promesas,
solamente,
un poco de suerte
y que la vida nos dé un camino
bien largo."

jueves, 27 de enero de 2011

Vacunas

Antes que nada disculparme una vez más por no haber actualizado el blog estos días. Esta vez mi hija me metió el dedo en el ojo produciéndome una úlcera, por la cual no podía fijar la vista en el ordenador. Ya estoy mucho mejor, aunque tendré que echarme colirio en el ojo unos dos meses para evitar que se reabra la herida.



Mi entrada de hoy no es muy original estos días por los blogs de crianza, va de las vacunas. A raíz de la publicación del nuevo libro de Carlos González que las defiende, se han abierto debates en varios foros y blogs sobre este tema. Me subo al carro para dar mi propia visión.

Yo he vacunado a Sara. Y vacunaré a la habichuelita que tiene 19 semanas de gestación. Ale, ya he dado mi opinión, así que voy a publicar ya la entrada...noo, voy a argumentar un poco más, que ya sabéis que me gusta enrollarme.

Os voy a hablar de mi suegra. Mi suegra ronda los 60 años, y cuando era pequeña no habían vacunas.  Quienes la conocen, saben que tiene una cadencia particular al andar. Casi ni se le nota, es una mujer muy activa, que sale a andar todas las mañanas, y también va a piscina regularmente. Pero si te fijas se bambolea un poco demasiado para andar. Si va con falda, notas también que uno de sus pies está ligeramente torcido. Con 3 años pasó la poliomielitis y tiene paralizada una pierna, de recuerdo. Cuando hablas de ella sobre el tema, se siente muy afortunada, ya que a pesar de haber pasado esta enfermedad, puede andar, no va en silla de ruedas, ni lleva hierros en las piernas, ni depende de muletas para desplazarse, como la mayoría de los entonces niños que sobrevivieron a la poliomielitis. La polio puede causar la muerte, por si alguien no lo sabía. Mi suegra explica con mucho orgullo que su madre le sumergía la pierna en agua hirviendo (literalmente) para que los músculos no se le acortaran y que la cojera fuera mejorando, ignorando sus llantos desconsolados. Gracias a ello mi suegra ahora anda sin ayudas y es incapaz de darse un baño ni una ducha con agua caliente.

Sacado de la página de Medline Plus:

"Entre 1840 y 1950, la poliomielitis fue una epidemia mundial, pero desde que se desarrollaron las vacunas contra la polio, la incidencia de esta enfermedad se ha reducido enormemente. La polio ha sido erradicada en muchos países y ha habido muy pocos casos de la enfermedad en el hemisferio occidental desde finales de los años 70.

Los brotes todavía ocurren en países desarrollados, generalmente en grupos de personas que no han sido vacunadas. La polio con frecuencia se presenta después de que alguien viaja a una región donde la enfermedad es común. Gracias a la campaña de vacunación masiva y global durante los últimos 20 años, la polio se presenta sólo en unos cuantos países en África y Asia."

"Prevención: La vacuna contra la polio previene de manera efectiva la poliomielitis en la mayoría de las personas (la efectividad es superior al 90%)."

Así que con este testimonio tan cercano en mi vida, y estos datos sobre la efectividad de la vacuna y el riesgo de no vacunar, mi opción claramente es la de vacunar. Se podrían analizar una por una todas las vacunas del calendario de vacunaciones, y de alguna de las enfermedades tengo también testimonios cercanos, (uno de mis abuelos enfermó de meningitis, desgraciadamente jamás me pudo explicar cómo vivió el curso de la enfermedad, ya que murió combatiéndola varios años antes que yo naciera) pero creo que para eso ya existen los profesionales de la salud. Yo sólo soy una madre que expone su decisión meditada sobre las vacunas del calendario oficial.

Tengo que decir que también vacuné a Sara contra el rotavirus, que no entra en la vacunación oficial, y que de esa vacuna no voy a volver a vacunar a la habichuelita cuando llegue el momento. También quiero aclarar que respeto la opción de quien no vacuna de nada a sus hijos. Pero como he explicado, en mi caso, para mi familia, para mis hijos presentes y futuros las vacunas son una excelente herramienta de salud que vamos a seguir utilizando.

lunes, 10 de enero de 2011

Mañana de Reyes

La mañana de Reyes es el mejor despertar del año. Lo era desde luego en mi tierna infancia. Después lo siguió siendo viendo la ilusión de mi hermana Iris, con la que me llevo 13 años, y además su cumpleaños es el 5 de Enero, con lo que era doble la celebración en casa desde que ella nació.

Este año es el primero que Sara ha entendido un poquito lo que iba pasando a su alrededor y ha disfrutado bastante de las fiestas. Se portaron bien Sus Majestades. Le trajeron una cocinita, tres cuentos, un elefante de peluche que es una radio (a ver si así no nos rompe ninguna más a sus padres), un carrito con su correspondiente muñeca y el ordenador de Pocoyó. Por Barcelona sé que les han dejado una muñeca y un camión. Os dejo una grabación de Sara jugando con la cocina que le trajeron los Reyes, bueno, concretamente con la sartén de la cocina, estuvo toda la mañana jugando con ella.








jueves, 11 de noviembre de 2010

Ayer fué un día completito.

Ayer fué un día complicado. Miguel estuvo en Barcelona, lo que le ausentó de casa desde la madrugada a las 22:30 de la noche. El viaje lo hacía en coche y conduciendo él, por lo que hasta que no lo vi asomar por la puerta de casa, no estuve tranquila en todo el día.

Sara se despertó a las 5:30h de la madrugada, y cuando no vió a su padre se desesperó. Tocaba su lado de la cama y me miraba como diciendo "¿Dónde está papá?" Me costó muchísimo volver a dormirla, la primera vez que me rechaza la teta. Sólo se durmió sobre la almohada de su padre (¿tendría su olor?) y dándole palmaditas en el culete al ritmo que se toca el tambor en Semana Santa, que es como la duerme Miguel. Me dió mucha penita la reacción de mi pequeña, aunque por otro lado, me encanta que quiera tanto a su papa.

Leo notó mi estado de ánimo y me retó haciendo casi todas las cosas que sabe prohibidas. Es lo que tiene tener un perro de carácter, no te deja bajar la guardia. Lo que en realidad me vino muy bien, porque tuve que plantarme sobre mis pies y enviarlo a su sitio (literalmente, a su colchoneta). Cuando hace eso, y me obliga a disciplinarlo, sobre todo en los días que menos energía tengo, hace que no me deje vencer por el estado de ánimo, y me viene muy bien para tomar las riendas del día. Es como un recordatorio de que tengo el poder de decisión sobre si me dejo ganar por la tristeza o no. Y por mi hija, mi barriga y mi animal, ayer decidí que no. Así que me puse música y canté (el que canta su mal espanta), no se como los vecinos no llamaron a los loqueros. No soy una estrella del pop por algo...canto peor que un gato despellejado.

En otro orden de cosas, mi amiga Alicia y yo nos reunimos con la presidenta de la Asociación "Vinculo" de Yecla. Resulta que hay un grupo de apoyo de la lactancia en Yecla, pero las mamás que lo integran ya llevan ellas mismas varios años, y sus nenes ya son más mayorcitos, y hace un tiempo la asociación está parada. No se hacen ni reuniones ni actividades. Alicia me pidió a mi y a otras mamás recientes si nos podíamos meter en la asociación y dinamizarla.

La verdad es que en una población como ésta lo veo superimportante. Porque en una ciudad más grande, puedes no tener un grupo de apoyo en tu zona, pero es más fácil que te puedas desplazar para buscarlo. Aquí si no está en la misma Yecla, estás vendida. Y aunque es cierto que hay una fantástica consulta de lactancia materna en el Hospital de Yecla,  que a mi personalmente me salvó la lactancia, hay un tipo de apoyo emocional que quien puede darlo mejor es un grupo de mamás.

Acordamos no centrarnos en exclusiva en la lactancia materna, sino en la crianza. Hay temas como el colecho, la introducción de la alimentación complementaria, los cólicos del lactante, por ejemplo, que angustian bastante a las mamás,y que no son exactamente "lactancia", pero que influyen mucho en una crianza feliz para madre y bebé. A ver como resulta. A Piluca, la presidenta de la asociación la vimos no con muchas ganas de empezar nada, y por mi experiencia asociacionista, puedo entender perfectamente que esté cansada y desmoralizada, espero que se anime si ve que no va a ser ella sola la que tire de la asociación, como en muchas ocasiones ocurre con los "Presidentes". Una chica muy agradable, creo que nos vamos a llevar muy bien.

Alicia me metió una idea loca en la cabeza que no para de rodar... me voy a informar un poco antes de tomar ninguna decisión, pero me ha picado el gusanillo... ¿Cómo alguien que me conoce desde hace tan poco tiempo puede conocerme tan bien?

Y lo mejor del día vino cuando llegó Miguel por la noche. Sara, que estaba tomando teta casi literalmente se tiró al suelo y corrió por el pasillo bracitos en alto a saludar a su papa. Estaba a punto de dormirse, y ya no hubo manera, pero ¿qué importa que un día se acueste más tarde? Se durmió finalmente en brazos de Miguel, con el toque de tambor que ya he explicado, y no quiso dejarla en su cuna hasta que nosotros mismos nos fuimos a dormir. 

sábado, 6 de noviembre de 2010

Un poco de humor: Test de embarazo Leoplux

Test de embarazo Leoplux. Si Natalia tiene dudas, y sospecha que está embarazada, antes que los test de la farmacia, y hasta el momento, con un 100% de efectividad, el test de embarazo Leoplux le aumentará las dudas acerca de tu estado.

No tiene que orinar en ningún aparato ni recipiente. Sólo debe entrar por la puerta de casa y recibir el extraño saludo de tu perro Leo, que desde hace días, en vez de oler las piernas y mover la colita como es su costumbre, se sienta, le huela la tripa y le da lametones.

Ventajas:

Como digo 100% efectividad. Las dos veces que Leo a mostrado este comportamiento a mi llegada a casa, en unos días se ha confirmado que estaba embarazada.

Es gratuito.

Desventajas:

El ginecólogo no lo acepta como prueba de embarazo, así que no te libras de tener que orinar en algún lugar para demostrárselo.

Nota sin demasiado interés (pero curiosa): Y esto lo empieza a hacer mi perro días antes de que se me retrase el período.

Y ahora una reflexión acerca de este suceso, ya un poco en serio:
La naturaleza es sabia. Los animales intuyen cosas que nosotros desconocemos, poseen una suerte de inteligencia o intuición que debemos dejar de menospreciar para que la tierra que compartimos pueda tener futuro. Feliz fin de semana a todos

lunes, 25 de octubre de 2010

La relación entre Sara y Leo

Cuando estaba embarazada de Sara no fueron pocas las opiniones en contra de que Leo continuara formando parte de nuestra família. Que le iba a coger celos, que si le iba a hacer coger una infección a la niña.

A nosotros nos preocupaba quizás el tema de los celos un poco. Aunque Leo siempre ha sido tratado en casa como a un perro y no como a un bebé y sabe cuál es su lugar. Preguntamos a su veterinario su opinión al respecto. El hombre sonrió y nos dijo: "Es que yo no soy muy objetivo, mis tres hijos se han criado con dos perros en casa, para nosotros la experiencia no pudo ser más positiva, que os voy a decir". Lo que sí nos dio unas pautas a seguir: que lo que viéramos que había que cambiar en sus costumbres lo hiciéramos durante el embarazo, y que le enseñáramos y le dejáramos oler las cosas nuevas del bebé. También nos explicó que era importante cómo presentábamos al bebé al perro, para que el lo asociara con algo positivo.

También lo comentamos en el hospital cuando nació mi hija y en su primera visita al pediatra. En ambos casos nos aseguraron que tanto el riesgo de transmitir enfermedades, como de que provoquen accidentes/ataques por celos es mucho mayor entre hermanos o incluso primos, que entre bebé y perro. Evidentemente teníamos que tener un cierto cuidado, pero que ellos no veían ningún riesgo. El pediatra de Sara, de hecho, nos comentó que sí que se pregunta en una encuesta que hacen sobre riesgos para la salud del bebé si hay hermanos en casa, pero no se pregunta sobre animales, porque son poquísimos casos en los que influye, y ni siquiera se tiene en cuenta. Este comentario nos tranquilizó definitivamente acerca de nuestra decisión

Cuando nació Sara, llevamos a Leo a una Residencia canina mientras estábamos en el hospital. Después se alargó unos días más, porque Sara estaba delicadita, y de todas formas no hubiéramos podido ocuparnos del animal. Así, las presentaciones se hicieron a la semana de haber nacido Sara. Mi marido fué a buscarle, con un pañal de la niña, que le hizo oler al recogerle de la residencia, y, en vez de traerle a casa directo, le llevó al descampado donde habitualmente le soltamos. Cuando se había desfogado algo, llegué yo con el cochecito del bebé. Obviamente el perro me saludó efusivamente y olisqueó el artefacto ese que me acompañaba, pero como aún estaba bastante excitado, no le enseñamos aún a la niña. Nos fuimos a dar un paseo, y cuando estaba ya más calmado cogí a Sara en brazos, le dejamos que la oliera con cuidado y finalizamos el paseo.

Los primeros meses, y hasta que Sara empezó a gatear, Leo generalmente la ignoraba, sólo dejaba de ignorarla para pasar a un papel de guardián en los paseos o si habían visitas en casa. Cuando empezó a gatear, Sara buscaba a Leo como a otro juguete más, y probaba a cogerle las orejas, los ojos, los bigotes, tocarle las patas...Leo generalmente le dejaba tocarle una o dos veces y se retiraba. Algunas veces mi hija le perseguía por toda la casa con su toqueteo y Leo me miraba pidiendo compasión con la mirada, yo intentaba distraerla con otro juego, explicándole sin éxito que Leo no es un peluche y que si le mete el dedo en el ojo le hace pupa. En esta época alguna vez he dudado si era justo para Leo esta situación, teniendo mucha menos atención de la que estaba acostumbrado, y además teniendo que soportar a la niña experimentando con él.

Hace unas semanas que Sara se ha arrancado a andar, y eso ha cambiado un montón la forma de relacionarse de mis bichos. Ahora jugamos juntos. Sara es capaz de tirarle una pelota, y Leo está encantado de cogérsela, me la da a mi, yo se la doy a Sara, que se la vuelve a tirar... Sara se troncha de risa viendo a Leo yendo a por la pelota que le ha tirado, y Leo está encantado de tener nuestra atención y se muestra incansable en el juego, cosa que me encanta, porque los últimos meses parecía volver a estar decaído.

Leo, que hasta hace poco veía a Sara y la rehuía, ahora a veces la busca, con la pelota en la boca, o le hace cosquillas con el morro en la barriga. Cuando venimos de recoger a Sara en la guardería, la saluda la primera, antes que a mí, y ni que decir que a mi se me cae la baba al verlo. También ha influido mucho en la buena relación que tienen, tengo que confesarlo, que Sara de vez en cuando le lanza pan desde la trona. Y claro, ya se sabe, por el pan baila el perro.

Estamos todo lo satisfechos que se puede estar del estado actual de la relación entre la niña y el perro. Sentimos que a Sara el estar compartiendo su día a día con un animal le enseña el respeto hacia todas las formas de vida, y también formas de cariño diferentes de la humana. Hace que de alguna forma tenga que ceder y compartir espacio y tiempo de juego con un compañero, y espero que eso haga que cuando llegue un hermanito, los celos sean menos traumáticos. Tener a Leo en casa es indudablemente un extra de trabajo, atención, y preocupaciones, pero también es un extra de satisfacción ver día a día como están aprendiendo a quererse estos dos granujas.

martes, 14 de septiembre de 2010

Los abuelos de mi hija.

Me da algo de envidia cuando me comentan otras mamás, "mi madre me cuida al niño" o "mi suegro lo recoge de la guardería" o "viene y se lo lleva a pasear". Los abuelos de mi hija no hacen nada de eso. En nuestro caso, los abuelos no ayudan casi nada, y pareciera que no recuerden lo que es tener un niño pequeño en casa.

Quizás peque de injusta, es posible, y quizás estas reflexiones vienen porque este fin de semana hemos tenido sobredosis de abuelitos, y me duele la lengua de mordermela. Puede que sea eso. En realidad no sé si voy a atreverme a publicar esto, porque este blog es menos anónimo de lo que debiera para escribir depende de que temas familiares. Lo escribo como descargo, y luego ya veremos.

Por un lado mis padres, que viven a 500 Km. pero que para ellos venir a ver a la nieta es irse a un pueblo que está a 60 Km. de este, porque allí tienen casa. Y ahora vas tu y me traes a la nieta que la vea, que yo ya he venido hasta mi casa. En julio estuvieron tres semanas y la vieron tres veces porque yo se la llevé las tres veces. Esta vez han estado una semana. Yo no estaba dispuesta a hacer pasar a mi hija por dos horas de coche después de pasar la mañana en la guardería. Lo siento, pero mi hija es lo primero. Así que se dignaron a venir el viernes a Yecla, no sin lanzarme indirectas los días anteriores a ver si se ahorraban el viaje.Y durante la visita más pullitas sobre lo poco que ven a la nieta y que cuando van a ver a todos sus nietos juntos. Se ve que la única con obligación de hacer visitas soy yo, los demás pueden esperar en sus casas a que les visiten.

Es feria en Yecla este fin de semana, y queríamos por lo menos un día llevar a Sara, entre eso y que Miguel esta recogiendo la almendra, el sábado nos quedamos aquí. El domingo después de comer, me cojo a mi hija y parto la familia y el fin de semana largo (ayer Lunes era festivo en Yecla) en dos, para que mis padres vean a Sara. Miguel y Leo se quedan, recogiendo almendra y disfrutando de la feria . Miguel fué el Lunes a comer con mis padres y nosotras para volvernos juntos. Ha sido un día entero sólo que escuchando críticas a mi hermana y a mi cuñada. A la una por tener veinte años y hacer cosas propias de su edad y a la otra por haber decidido llevar a los niños a la guardería (yo también la llevo, o sea que me doy por aludida), comprarles demasiada ropa y un montón de comentarios derivados de haber estado ayudando con los mellizos durante meses en su casa. Y mi madre no es de las que se calla, porque muchas veces habla y luego piensa lo que ha dicho (a veces ni esto último) no me extraña que mi hermano y mi cuñada quieran recuperar su intimidad y empezar a construir ellos dos con sus hijos su propio ritmo familiar. Además no se da cuenta el daño que me producen frases como "ea, yo ya les he dicho que para lo que quieran estamos ahí", cuando para mi siguen estando "ahí", no se plantean otra cosa, con la diferencia que el "ahí" es a 500km o a 60km, o sea, como si no hubiera nadie. Luego todos los hijos y todos los nietos somos iguales, claro, y el lobo tiró la casa del cerdito soplando.

Y por el otro lado mis suegros. Ayer noche volvimos, y ya los cuatro reunidos en casa, cenamos y nos disponemos a poner a dormir a Sara, cuando ya estaba más tranquila y parecía que íbamos a conseguir que se durmiera vinieron mis suegros de visita. Eran las diez y media de la noche. Mis suegros si que viven en Yecla, y tal vez se pueda pensar que nos echan una manita. Alguna vez, como anoche, es una mano al cuello. Conseguimos dormir a Sara finalmente a las once y cuarto.

Tuve que dejar a Sara con mi suegra al reincorporarme a trabajar. Fué sólo mes y medio, porque me echaron del trabajo. No hubo ninguna semana que no me fallara algún día, y lo peor es que me lo decía sin previo aviso, cuando ella sí que lo sabía con antelación. Uno de los días ,por ejemplo, yo me enteré a las ocho y media de la noche del día anterior, y al llamarla para preguntarle me dijo que como ya se lo había dicho a mi cuñado pensaba que yo lo sabía (?), y que ellos (mi cuñado y ella) habían pensado que a Sara se la quedaba cuidando Miguel (pero yo le había preguntado a Miguel y él tampoco sabía nada). Me pasé el mes y medio con un ay en el pecho pensando si al día siguiente seguro que tenía canguro o tenía que improvisar algo. Con la de gente que conozco de mi confianza en este pueblo (notese el tono irónico). Esa es una de las razones por las que al quedarme parada hablamos con Miguel que hasta que no me cogieran la niña en una guardería yo no volvía a buscar trabajo, y es que en realidad no tenemos con quien dejarla, su propio hijo tuvo que admitir que con mi suegra no podíamos contar.

Esta mañana hablando con una mama de la guardería me ha comentado que su madre le iba a recoger al niño al mediodía, y me ha dado una punzada de envidia. Y sé que en muchas ocasiones las manitas de los abuelos conlleva el tragar que traten a tu hijo de una forma que quizás no es la que más te agrade a ti. Pero creo que mi hija se está perdiendo algo que yo  tampoco tuve en la relación con sus abuelos, y me duele que tenga tanta mala suerte y que por una razón o por otra no vaya a tener tanta relación con ellos como otros niños de su entorno. En mi caso también fué así y me daba perfecta cuenta que mis abuelos no me trataban como los abuelos de los demás, y como lo recuerdo con dolor, me duele por mi hija.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Primeros besos



Esta mañana Miguel se ha ido a recoger la almendra tempranito. A media mañana, cuando la nena se ha despertado de su siesta mañanera, nos hemos visto para comer tortas fritas. Siempre vamos a un local que es donde más nos gustan. Estando allí ha entrado una niña de unos tres años, y la hemos saludado, lo típico con niños '¿como te llamas?' y esas cosas. En estas la nena le da un beso en la cara a Sara y le dice 'Ahora tú'. Yo estaba a punto de decir que no sabía dar besos, cuando mi hija a acercado la boca y ha sonado un gran  MUAC. ¡¡El primer besito de mi hija se lo ha dado a una niña desconocida!! Me ha dado una envidia terrible.

Pero me he resarcido esta tarde, porque los cuatro siguientes me los ha dado a mí. Como he dicho Miguel estaba recogiendo almendra, y nosotras hemos ido a mediodía al campo para comer allí (y evitar que se pasara todo el Domingo trabajando como un mulo). Ya por la tarde, cuando estábamos recogiendo todo para volver a casa, tenía a Sara cogida en brazos. Le he dado un beso y le digo 'Ahora la Sara a la mama' y le he puesto la cara, la verdad sin demasiada fe. Y entonces me ha dado un beso fortísimo apretando y todo. Maaas bonito. Se me han saltado las lágrimas, que fuerte. Además me da el beso y me mira a la cara con esa sonrisa suya que me desmonta. Después le he pedido otro, y otro y otro. ¡¡Cuatro besitos para mamá!! Además me ha hecho ilusión que me los diera allí en el campo, en la casa que Papá está levantando con sus manos, para que sea nuestro hogar. Si buscáis hoy en el diccionario la palabra feliz, seguro que hay una foto con mi cara.


lunes, 9 de agosto de 2010

Cansancio de los cuidadores

Esta entrada me la ha inspirado una conversación de esas que oyes porque tienes las orejas pegadas a la cabeza, pero que no debería haber oído. La conversación transcurría en el parque el domingo por la mañana entre una mamá y un abuelo. Al parecer la mamá quería dejar a sus dos hijas a comer con los abuelos, porque se quería ir con su marido y unos amigos a comer fuera. Su señor padre se negaba y le decía que para un día que tenían libre no les apetecía a su mujer y a el cuidar de las niñas "otra vez", que las niñas eran suyas, que ellos ya habían criado a sus hijos. En la discusión le dijo: "Haz memoria, a ver cuando os hemos dejado a ti o a tus hermanos con alguien para irnos nosotros por ahí".

El hombre tenía razón, en muchas ocasiones se abusa de los abuelos. Estos en concreto parece que cuidan a los nietos de Lunes a Viernes porque los hijos trabajan. Es normal que los fines de semana quieran descansar, hacer ellos mismos sus planes y disfrutar un poco.

A raiz de la frase del hombre me puse a hacer memoria yo misma. Nunca mis padres se han ido a comer, cenar, al cine ni a nada si no estábamos incluidos sus hijos. En parte supongo porque no había dinero, en parte porque ¿con quien nos hubieran dejado? Mis abuelos vivían a 600 Km. de distancia y los tíos, cada uno tenía sus propios hijos. Siempre los planes han sido con nosostros. Mi marido y yo de momento, con 15 meses que tiene Sara tampoco hemos hecho ningún plan que no la incluya. No nos apetece, vamos que ni nos lo hemos planteado. También que hemos sido padres ya con treintaytantos y supongo que la etapa de salidas nocturnas y eso ya la habíamos quemado. De todas formas cuando eres padre/madre tienes que saber que algunas cosas en tu vida van a cambiar, y el tipo de ocio es lo primero que cambia. Pero vamos que a quien le apetezca me parece también normal, siempre y cuando las personas a las dejamos nuestros hijos no lo vivan como una carga, como un abuso, como en el caso de este señor. En ese caso creo que tiene que prevalecer la opinión de los cuidadores.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Tarde de playa


El sábado por la tarde estuvimos en la playa, en la de Alicante para más datos. Fuimos sólo medio día porque con el tono de piel blanco nuclear de la mengaja, estar más rato nos parece temerario. Aunque sólo era para un ratito nos plantamos con todo el equipo: sombrilla, esterilla, tres toallas, crema solar para la mengaja, crema solar para los papás, cubo y pala, flotador, merienda para la nena, agua para todos y cámara de fotos.


Como Sara de la manita ya aguanta bastante andando (aunque aún no se ha soltado, creo que porque ha cogido miedo) decidimos no coger el carro para ir a la playa. Lo que no recordaba yo es que las chanclas de mi niña eran muy graciosas, y pitan con cada pisada. Una vergüenza absoluta, toda la gente mirando por el paseo de Alicante y nuestra niña piii piii piii, al minuto yo ya tenía un dolor de cabeza que para que os cuento. El pitar se va a acabar, a ver como le arranco los pitos sin romperlo. Una vez llegamos a la arena le quitamos las chanclas, por supuesto. Pusimos la sombrilla y la esterilla y una toalla (más que nada para marcar territorio) y al agua patos.


Podemos prescindir del flotador, al principio se lo pusimos pero, sin llegar a llorar, estaba claro que no le molaba el invento. Así que la cogimos en brazos, y tampoco parecía estar muy conforme. El cubo y la pala también nos lo podemos ahorrar, nos sentamos para jugar con ellos y la mama se quedó con las ganas de usarlos (con lo bien que me lo pasaba cuando mi hermana era pequeña). Huía gateando, así que nada. Ya pensábamos que nada de la playa le gustaría a Sara (papá encantado porque hay que llevarle a rastras) cuando nos pusimos a pasear por la arena de la manita, y la kamikaze entonces se quería meter en el agua de cabeza. De pie cogida de las manitas, es como le gusta el mar. Jugar a saltar las olas y chapotear con una mano. Así los próximos días (si Miguel, he escrito próximos en plural) podemos ir con menos equipaje.


Una cosa que me preocupaba un poco era el momento de la merienda. No porque la mengaja coma mal, no puedo quejarme en absoluto, sino qué llevarle para darle en la playa, con la arena y todo eso. Así que como estaba indecisa me llevé un poco de todo. Menos mal porque comió hasta por las orejas: Pan con jamón serrano, fruta a trozos, petite suisse y tetita. Suerte de la teta si no yo creo que se hubiera quedado con hambre.


Una anécdota, cuándo ya salimos de la arena, me puse a darle teta en el paseo mientras papá iba a por el carro para dar una vuelta y que se nos secara un poco más el pelo y eso...Pues había un puestecito de estos que hacen trencitas al lado del banco que yo estaba sentada y la mujer de las trencitas se ofrecía a toda mujer que pasaba "¿quieres trenzas guapa? ¿quieres trenzas guapa?". En un momento se giro y me dijo :"¿Y la mamá quiere trenzas?". Exijo mi piropo, ¡¡o es que las mamás no somos guapas!!!


Lo que sí es un rollo es que la playa esté a una hora de viaje, porque Sara sale de la playa cansada y se duerme en el coche, con lo que recarga pilas y por la noche no hay quien la duerma. Y sus papás salen también cansados de la playa, pero sin esa opción de recarga (bueno la mamá como no conduce si se hecha un mocholadita). Total que el Domingo estábamos para el arrastre, queríamos ir al campito pero se quedó en las intenciones.