Antes que nada disculparme una vez más por no haber actualizado el blog estos días. Esta vez mi hija me metió el dedo en el ojo produciéndome una úlcera, por la cual no podía fijar la vista en el ordenador. Ya estoy mucho mejor, aunque tendré que echarme colirio en el ojo unos dos meses para evitar que se reabra la herida.
Mi entrada de hoy no es muy original estos días por los blogs de crianza, va de las vacunas. A raíz de la publicación del
nuevo libro de Carlos González que las defiende, se han abierto debates en varios foros y blogs sobre este tema. Me subo al carro para dar mi propia visión.
Yo he vacunado a Sara. Y vacunaré a la habichuelita que tiene 19 semanas de gestación. Ale, ya he dado mi opinión, así que voy a publicar ya la entrada...noo, voy a argumentar un poco más, que ya sabéis que me gusta enrollarme.
Os voy a hablar de mi suegra. Mi suegra ronda los 60 años, y cuando era pequeña no habían vacunas. Quienes la conocen, saben que tiene una cadencia particular al andar. Casi ni se le nota, es una mujer muy activa, que sale a andar todas las mañanas, y también va a piscina regularmente. Pero si te fijas se bambolea
un poco demasiado para andar. Si va con falda, notas también que uno de sus pies está ligeramente torcido. Con 3 años pasó la
poliomielitis y tiene paralizada una pierna, de recuerdo. Cuando hablas de ella sobre el tema, se siente muy afortunada, ya que a pesar de haber pasado esta enfermedad, puede andar, no va en silla de ruedas, ni lleva hierros en las piernas, ni depende de muletas para desplazarse, como la mayoría de los entonces niños que sobrevivieron a la poliomielitis. La polio puede causar la muerte, por si alguien no lo sabía. Mi suegra explica con mucho orgullo que su madre le sumergía la pierna en agua hirviendo (literalmente) para que los músculos no se le acortaran y que la cojera fuera mejorando, ignorando sus llantos desconsolados. Gracias a ello mi suegra ahora anda sin ayudas y es incapaz de darse un baño ni una ducha con agua caliente.
Sacado de la página de
Medline Plus:
"Entre 1840 y 1950, la poliomielitis fue una epidemia mundial, pero desde que se desarrollaron las vacunas contra la polio, la
incidencia de esta enfermedad se ha reducido enormemente. La polio ha sido erradicada en muchos países y ha habido muy pocos casos de la enfermedad en el hemisferio occidental desde finales de los años 70.
Los brotes todavía ocurren en países desarrollados, generalmente en grupos de personas que no han sido vacunadas. La polio con frecuencia se presenta después de que alguien viaja a una región donde la enfermedad es común. Gracias a la campaña de vacunación masiva y global durante los últimos 20 años, la polio se presenta sólo en unos cuantos países en África y Asia."
"Prevención: La vacuna contra la polio previene de manera efectiva la poliomielitis en la mayoría de las personas (la efectividad es superior al 90%)."
Así que con este testimonio tan cercano en mi vida, y estos datos sobre la efectividad de la vacuna y el riesgo de no vacunar, mi opción claramente es la de vacunar. Se podrían analizar una por una todas las vacunas del calendario de vacunaciones, y de alguna de las enfermedades tengo también testimonios cercanos, (uno de mis abuelos enfermó de meningitis, desgraciadamente jamás me pudo explicar cómo vivió el curso de la enfermedad, ya que murió combatiéndola varios años antes que yo naciera) pero creo que para eso ya existen los profesionales de la salud. Yo sólo soy una madre que expone su decisión meditada sobre las vacunas del calendario oficial.
Tengo que decir que también vacuné a Sara contra el rotavirus, que no entra en la vacunación oficial, y que de esa vacuna no voy a volver a vacunar a la habichuelita cuando llegue el momento. También quiero aclarar que respeto la opción de quien no vacuna de nada a sus hijos. Pero como he explicado, en mi caso, para mi familia, para mis hijos presentes y futuros las vacunas son una excelente herramienta de salud que vamos a seguir utilizando.