miércoles, 30 de enero de 2013

PATATAAA!!!





O en este caso...¡¡¡Espaguetti!!

Le debo un post a mi pequeña hadita. Desde que nació casi no he escrito y lo poco que lo he hecho de ella ha sido cuando era chiquitina. A Sara siempre la he llamado princesa, todo delicadeza y sensibilidad. Núria es una hada: mágica, alegre, dulce, risueña.

Como la campanilla del cuento tilín tilén. Ella se cae y se levanta riendo :"Caido mamá jajaja". Es superfácil cuidar de ella, siempre tan alegre, muy reconfortante los abracitos que te pide y lo mucho que demuestra sus afectos. También agotador en ocasiones, porque todo se lo tiene que hacer la mamá. A papá lo quiere mucho, pero para jugar un rato, para todo lo demás mama. Y como los celos están que bullen es la misma historia para las dos. Yo estoy agotada y papá bastante frustrado: "mis hijas no me quieren" se queja demasiado a menudo.

Mi hada es muy abierta y simpática, y en unos años seguro que es de las que no para de contar chistes, porque ahora, con diecinueve meses, le haces una pequeña broma y la repite y repite y repite, le encantan.

Nuria tiene muchísimo carácter, y es expresiva y explosiva para todo, cuando algo no le parece bien se enfada, ha empezado ya con las rabietas, y son mucho más fuertes que las que ha tenido Sara nunca. 1..2..3..4 paciencia Natalia, respira. Las rabietas las llevamos un poco mal. Le ha costado un poco echar a andar, pero ahora corre, trepa y salta. Se pone muchas veces en riesgo, me pone los pelos de punta varias veces en el día, se ha caído poco para lo que le gusta trepar.

Tengo un problema con ella y no es pequeño. Le gusta que le riñan. A ver como corriges a una niña que se te rie en la cara cuando le estás riñendo. A Sara le dices algo con el rictus serio y es suficiente, esta se ríe incluso cuando me ve muy enfadada. ¿Alguna sugerencia?

Y tiene la manita un poco suelta, con Sara, y también ha dado algún manotazo en la guardería. Espero que no vaya a más y se quede ahí, y cuando tenga más soltura con el lenguaje vaya desapareciendo.

Tengo claro que al ser hermana pequeña se tiene que defender, pero Sara es en ese aspecto un poco demasiado parada, y como Nuria se siga espabilando más se la va a comer. De hecho ya he visto que alguna vez le ha quitado juguetes de las manos. Mi politica con ellas en los conflictos es no intervenir a menos que vea que se van a hacer daño, normalmente es por un juguete y entonces les quito el juguete. Creo que su relación entre hermanas la tienen que construir ellas, y yo no puedo ser árbitro en sus disputas. Ahora es por un Nenuco, pero dentro de unos años será por cosas más importantes y tienen que aprender a conocerse en los buenos momentos y en los enfados y el mal humor. Además llegará un momento en que yo no estaré para arbitrar nada y ellas seguirán siendo hermanas.

Le debía una entrada a mi pequeña hada. Parafraseando a Elton John. Quizás es pequeña y simple, pero ahora ya está hecha.

Y copiándole directamente:

"I hope you don't mind I hope you don't mind that I put down in words...How wonderful live is now you are in the world!"

"Espero que no te importe. Espero que no te importe que lo ponga en palabras...¡Qué maravillosa es la vida ahora que tu estás en el mundo!"

viernes, 18 de enero de 2013

Los mojilitros son...


...esa familia que se escoge. Y una bebida alcohólica que está muy rica, para que lo vamos a negar. Pero voy a hablar de lo primero.

En Mayo perdí a mi Leo que los que me conocéis sabéis bien que era uno más de mi familia. Pocas semanas después, como si la vida abriera una ventana después del portazo, fué la jornada de convivencia del AMPA de Campanilla. Y a partir de ahí, en el final del curso, no sé muy bien de que forma, ahora nos vemos en el parque, ahora quedamos para cenar, ahora un aperitivito, ahora nos vamos de finde y ahora de comida...hemos formado un grupo de amigos de esos de los de verdad. De esos que te ofrecen ayuda y no es de boquita, de esos que les ofreces apoyo porque en verdad los quieres, de los que te duele ver que lo pasan mal y te gustaría poder hacer algo para aliviarles.

Somos un grupo muy dispar, seguramente en otro momento de nuestras vidas no nos hubiésemos encontrado entre nosotros. Nos acercó el llevar a los niños a la misma guardería y que ellos se llevaran bien, con esa amistad pura y simple de los tres años. Y ver que nuestros hijos están tan felices juntos ha hecho que nos acercáramos unos a otros.

Para empezar esta nueva etapa del blog tenía que presentároslos porque son una parte muy importante de mi vida ahora mismo. No hace medio año que los considero amigos, y sin embargo los quiero como si hiciera años que los conociera.

También es importante el hecho que son a la vez amigos míos y del Miguel, porque hasta ahora casi todos nuestros conocidos o bien eran amigos del Miguel o bien eran amigos míos, y la otra parte de la pareja se sentía un poco pegote. Nunca hemos sido parte de un grupo en el que los dos nos sintiéramos igualmente a gusto. Y lo que también nos hace sentir muy bien es que toda la familia forma parte. Salvo contadísimas excepciones los planes que hacemos conjuntos son familiares. Nadie espera que para ir de tiendas aparques a tus hijos con la abuela o que no vayamos con nuestras hijas a cenar. Si quedamos al teatro es teatro infantil, si vamos de excursión es un paseíto que unas piernecitas de tres años pueden soportar fácilmente, si quedamos a una hora se sabe que es orientativa, a cualquiera de nuestros hijos se le puede escapar el pipi en el último momento.

Los amigos son esa familia que se escoge, esa familia que te encuentras por sorpresa cuando menos te lo esperas. Esa tribu entera que se necesita para criar a un niño, en mi caso es la tribu de los mojilitros. El nombre certifica lo bien que lo pasamos juntos ¿verdad? Os lo he dicho ya alguna vez, ahora lo escribo, estoy muy contenta de conoceros, muchas gracias por esos ratos compartidos.

miércoles, 2 de enero de 2013



Antes que nada os deseo a todos un feliz año 2013. Llevaba medio año sin escribir, desde que murió Leo. Os explico un poco el motivo. Este es un blog que empecé a escribir porque me gusta redactar. En él básicamente pongo por escrito mis reflexiones sobre como encaro mi vida diaria y la crianza de mis hijas. Pero sobre todo para mí es un hobby, y estos meses no me ha apetecido nada dejar por escrito mis pensamientos. Demasiado a menudo han vuelto a ser deprimentes, depresivos, oscuros. Reflexiones sobre la soledad, el dolor, el aislamiento que creo que están mejor sin plasmarse en palabra escrita. Que no tiene nada de divertido redactar, y este blog es sobretodo entretenimiento personal.




Estos últimos meses me ha vuelto a apetecer escribir, pero me parecía que este blog quizás se había quedado desfasado. Ya no hay patas en mi vida y mis hijas calzan botas y no patucos. Finalmente hoy he decidido que no voy a cambiar el título ni el estilo de mi blog. El título sigue teniendo sentido. En mi casa volverán a haber patas y mis reflexiones de crianza van a seguir aunque mis hijas cumplan años. Siempre he pensado, aún cuando no tenía hijos, que en la educación de los niños está el modo de cambiar el mundo.



Así que uno de los propósitos de año nuevo es volver a escribir regularmente. Tengo mucho que contar: Sara ha empezado en su cole de mayores, Nuria va a la guardería y ya tiene muchísimo carácter, yo he vuelto a estudiar...y tenemos un grupo de gente a la que considero amigos en Yecla. El 2013 va a traer muchas entradas nuevas en el blog. Espero tener gente interesada en leerlas.

martes, 12 de junio de 2012

Hace un mes que me duelen los ojos...

... de mirar sin verte. ¿Qué ha tenido la culpa de tu mala suerte, mi rosa de abril?

Hoy hace un mes que acaricié por última vez la cabeza de mi Leo y le susurré al oído "Te quiero, no lo dudes, siempre te querremos" y el Miguel se lo llevó a despedirse de su campo, y después al veterinario para que descansara. Hace un mes que sacrificamos a Leo.

Antes de semana santa tuvo una fuerte diarrea, eso hizo que bajaran sus defensas y ahí la enfermedad se ha hecho fuerte y, aunque lo hemos intentado, los últimos días estaba claro que el tratamiento no estaba haciendo efecto. Un perro enfermo de leishmania activa es un peligro de contagio para el resto de animales, así que la decisión era clara...por él, por nosotros, por el resto. Pero por más clara no es menos dura de tomar.

La mañana más dura de mi vida la pasé jugando con mis hijas y tirando las cosas del Leo, haciendo ver que no pasaba nada. Aguantando el tipo por mis niñas, mientras mi corazón estaba destrozado cantaba las canciones de "El Rey León".

Y así llevo un mes. Aguantando el tipo por mis niñas y aguantando el tipo por el Miguel. Y aguantando el tipo porque la mayor parte de la gente no entiende que mi perro era mi familia. "No lo compares con tus hijas". Pues claro que no lo comparo, por supuesto que no tiene nada que ver.
No hay nada que comparar, el amor multiplica, no resta. Es amor y es dolor lo que siento por mi perro, tiene su lugar, es uno más de mis amores. Lo va a ser siempre aunque ya no esté.

Porque han sido siete años maravillosos. Descubrí Yecla callejeando contigo de la correa siendo tu cachorro, las preciosas calles empinadas alrededor de la Iglesia Vieja. Vimos también juntos el Arabí y no podré pisar el Arabilejo sin recordar como te metiste en una de las cazoletas de cabeza porque tenía agua y salíste empapado, te sacudiste y nos empapaste a nosotros. No volveré a pasar por la ronda al lado del cementerio sin acordarme de nuestros fantásticos paseos por el Cerro del Castillo.

 Porque no puedo estar en nuestro campo sin coger una piedra del suelo para tirartela para jugar...Y en casa, cada minuto de cada hora me parece que vas a doblar la esquina del pasillo o, ahora mismo, sentada en el ordenador, vas a apoyar tu cabeza en mis rodillas, como solías.

Porque no podré recordar mis embarazos y la niñez de Sara y Núria sin tu recuerdo. Mis primeras sospechas de embarazo fueron porque me lamias la barriga al llegar a casa, antes incluso de tener retrasos. Y esas largas tardes en las que tenía contracciones y tu te echabas a mi lado y gemías cuando tenía dolor ¿como lo notabas?. La primera palabra que dijo Sara fué "Líiio", y a las dos les ha encantado compartir coscorros de pan contigo. Núria se tronchaba de risa cuando al llegar a casa salías a saludarnos.

Porque sin haberte tenido no habria conocido a Juan y Feli ni a Jose y Yolanda, los dueños de Luna, los dueños de Urko, a los que considero buenos amigos.

Porque aunque en estos siete años han habido también cosas muy feas, como las discusiones con la familia y los vecinos, y tus enfermedades y tus últimos días, que han sido horribles, tenerte es una de las cosas mejores que hecho en mi vida. Una de las cosas que más me ha hecho feliz en mi vida. La diferencia entre estar sola y estar en compañía.

En estos días, gente que no me conoce de nada me para por la calle y me pregunta por ti. "¿Y ese perro blanco que siempre llevabas?, que gracia me hacía siempre al ladito de las niñas, sin tirar ni nada" "Nena, perdona ¿es que se te ha muerto el perro que hace días que te veo sin el?" El viernes mismo una mujer muy graciosa "En este paseo falta uno". Y yo les explico que te hemos sacrificado, agradecida de poder recordarte, de que otros se den cuenta que no estás y te recuerden con tanto cariño. Haber sido la dueña de Leo es una de las cosas de las que siempre estaré orgullosa. Te quiero mi Leíto, no lo dudes, siempre te querremos.

martes, 13 de marzo de 2012

Feliz

Hoy martes y trece del año 2012, fecha que parece tan funesta, puedo decir que soy relativamente feliz. Siempre en la vida las cosas se pueden mejorar, hay cosas que me preocupan, pero en general puedo decir que soy relativamente feliz.

Cosas que me preocupan: Leo mantiene un brote de su leishmaniosis que hace que prácticamente tenga en una herida perpetua sus cuartos traseros. A veces apestan sus heridas a pus, otras parece que se van a cerrar definitivamente, pero vuelven a abrirse nuevas pupas. En un bucle desde hace varios meses. En positivo, que la analítica que tiene es de un perro sano, el parásito no le ha afectado los órganos internos y el animal está contento, aparte de la molestia de sus heridas, que procuramos aliviar con pomadas.

Otra cosa que me preocupa es que mi hija Sara pueda ir el año que viene al cole que queremos que vaya. Nada especial, es el cole de al lado de casa, y por proximidad en principio nos toca, pero hasta que no salgan las listas de admitidos pues ahí estamos, con la incertidumbre.

Me preocupa mi padre, y su tensión arterial que no se acaba de controlar.

Y me preocupa, como a la mayor parte de los ciudadanos de este país, las consecuencias que en mi pequeña economía familiar tenga esta crisis que nos han enviado los banqueros y que vamos a pagar los curritos. Se me ha pasado por la cabeza el autoempleo, pero después me veo con mis dos nenas y pienso que tengo "autoempleo" para un rato aún. Pero me rondan cosas por la cabeza.

Lo que contribuye a mi equilibrio son sobre todo mis dos niñas. Sara ya tiene (parece mentira) dos años y diez meses, es una niña pequeña muy cariñosa, despierta, un poco desobediente (y aunque me saca de quicio a veces, me gusta que tenga personalidad) tímida y lista. Muchas veces al día me meo de la risa con sus salidas, está lo que se dice comúnmente como para comérsela.

Núria también está para comérsela, la verdad. Núria ya tiene (esta parece aún más mentira) casi nueve meses. Es una bebé ya muy divertida, le encanta bailar, parlotear, hacer palmitas y chillar cuando sus papás intentan ver el telediario (cosa que visto lo que hay que ver hay que agradecerle). Son el día y la noche, tanto físicamente como en carácter. No parece haber de momento grandes celos, supongo que cuando Núria crezca algo más la competencia entre hermanas será más evidente. De momento se buscan mucho y tienen diariamente momentos de juegos y risas.

 Hay momentos, muchos, en que las dos necesitan mi atención, y si, como habitualmente me pasa, estoy sola, me agobio. Hay días que el cansancio me puede y me siento muy sola en el páramo yeclano. Lloro de impotencia y rabia casi a diario en algún momento.

Pero en general, la mayor parte de los minutos de las horas que conforman mi día a día, tengo la sensación de que no me puedo quejar con mi suerte: que tengo un marido al que amo y que me quiere, que tengo dos niñas preciosas que crecen fuertes, sanas, listas y felices, que tengo un perro al que mantengo estable en sus enfermedades y que creo que es feliz, y aunque hecho de menos mi tierra y mi gente todos los días he conocido a buenas amigas por estos lares que me hacen menos áspera la soledad. No está mal.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Nueva gente

Esta entrada la quiero dedicar a dos personas, dos mamás que he conocido estos últimos meses, mis dos más recientes amigas. Pero las siento ya muy queridas, por eso las traigo aquí, donde reflexiono de mis quereres.

Una forma parte de "la invasión de Ontur" (es que de no conocer a nadie, he conocido en pocos meses de siete a ocho personas de este pueblo), es María. María es una joven madre veterana que he conocido en las tardes en el parque. Una chica tímida que tiene un bebé quince días menor que Núria y una niña de cinco años. Para mí un ejemplo de la madre que quiero ser por como se tratan su hija mayor y ella.

María no creo que piense en crianzas respetuosas ni en educaciones de tal o cual manera, pero como es dulce en sí misma, trata así a sus chiquillos, respetándoles, con cariño. Dándoles sus límites y su espacio. Cuántas mamás con canas en la cabeza y libros leídos quisiéramos su saber educar innato. Nuestras charlas de parque y nuestros compararnos los bebés han hecho que me sintiera muy bien acompañada este verano. Y ahora que por el invierno hemos cambiado un poco los hábitos y nos vemos menos la estoy echando mucho de menos. Como en la fábula del zorro y el principito.

La otra es Jéssica, la autora del blog "la princesa del collar de guisantes". La he conocido a través de otra amiga y no me extraña que se dedique a hacer galletas y pasteles, porque es todo dulzura. No nos hemos visto tantas veces, pero es de estas personas que te hacen sentir como en casa desde el primer momento. Hemos tenido ya conversaciones en este poco tiempo que me han alegrado el día. Ella seguro también va a ser una madre dulce cuando nazca su pequeña, no puede ser de otro modo.

Dos chicas que he conocido con el calorcito, y que espero que el frío no nos separe. Es agradable encontrarse con buena gente.

martes, 29 de noviembre de 2011

Vuelvo a la carga, resumen de cómo estamos.

Pues eso que me he hecho el propósito de volver a escribir en el blog de forma habitual. Nuria ya tiene 5 meses que si os digo la verdad, no sé dónde los he metido. Se me han pasado en un suspiro. Parece que fué ayer que llegué del hospital. Ahora, aunque lejos de estar bien organizada, mi vida y mi casa ha dejado de ser un caos permanente de horarios y cosas por hacer, y me veo con la posibilidad de rasguñar unos minutos para escribir en el blog.

Os pongo al dia de las gentes de mi casa, como resumen de estos cinco meses. Papá pitufo, mi marido, bien de salud, jodido de trabajo, con múltiples trabajos acabados y por cobrar y un estado de nerviosismo por el tema económico evidente.

Mamá pitufa a ratos disfrutando/padeciendo de la crianza de sus niñas, a ratos preocupada como papá pitufo y muy preocupada por papá pitufo porque cree que se come mucho la cabeza y eso nunca es bueno. Muy orgullosa de sus pitufinas.

Pitufina grande, Sara, ha crecido mucho estos cinco meses. Ha evolucionado muchísimo en este tiempo, ha crecido físicamente y ya es más una niña pequeña en sus formas y en su manera de moverse. Pero la mayor evolución ha sido la mental. Pasar a ser hermana mayor le ha sentado muy bien, es muy autónoma aunque lógicamente a sus dos añitos y medio nos requiere para muchas cosas y, de lo que estoy más orgullosa, está construyendo una relación preciosa con su padre y con su hermana. Se está convirtiendo en una niña la mar de cariñosa con nosotros. Ha dejado atrás sus problemas con el habla, ahora hay que decirle que se calle.

Pitufina pequeña, Núria, la gran desconocida de este blog, es lo que Carlos González define como la hija de la vecina. Es un bebé amoroso, risueño, glotón y dormilón. Un amorcito achuchable que apunta a tener un carácter más abierto y risueño que su hermana. Es, como Sara, una niña muy alta, y ahí acaban sus parecidos. Nuria es morena, ojos marrones, tez morena, siempre dispuesta a unas risas y un bebé bastante paciente, tanto que las pocas veces que ha llorado con ganas nos hemos asustado Papá pitufo y yo pensando que le ocurría algo grave. El que sea tan plácida ha contribuido mucho a que estos primeros meses mamá Pitufa no se haya vuelto majareta.

Y por último Pitufo peludo, el Leo, está hecho un campeón. Como suponía ha recibido a Núria sin mover una pestaña, no ha advertido el cambio y sólo de vez en cuando se acerca a olerla cuando está en la hamaca. Con Sara tienen pequeñas disputas por la comida, porque se pone pedigüeño cuando ella come, con esa cara de hambre que ponen los perros y Sara le dice "Leo NOOO MIOOO, QUITAAA!!!" que supongo que en lenguaje adulto viene a decir "no me mires con esa cara que al final te lo daré y luego me arrepentiré de habertelo dado". De salud está estupendo, hace unas semanas le hicimos una analítica y salió perfecta y también está en su peso por fin. Las únicas pegas son que el tratamiento que toma para la leishmania le hace orinar mucho, y que cuando hace rato que está echado al levantarse le cuesta y renquea un poco. Que sus caderas se están deteriorando es evidente, pero dentro de todo lo que lleva encima, está fenomenal según su veterinario.

Ale, ya he quitado las telarañas del blog, que le hacía falta. Espero reengancharos y que me sigais leyendo. La próxima entrada en unos días.