Esta entrada surge al reflexionar sobre mi papel como madre en el parque, a raiz de leer la entrada de Armando Bastida en "Bebés y más" y los comentarios a ésta. Iba a comentar yo también, pero viendo que el tema me daba para más que un simple comentario, he preferido traerlo al blog hoy. El post original de Armando lo podeis leer aqui.
Si habeis leido la entrada y los comentarios, todos dan por hecho que hay dos posturas en las que estar en un parque infantil: o bien jugando con los niños a la pelota, todo el rato pegado a los niños y haciendo castillitos de arena o bien de cháchara pasando de tus hijos y ni te das cuenta si se descuernan o van de abusones por el parque. Así pues Armando se pregunta hasta qué punto tiene él que educar a los hijos de los del segundo grupo de padres.
Os explico lo que yo creo que es mi papel en el parque. Yo defiendo y vigilo a mis hijas, evito que les peguen o que peguen ellas (que no son santas de altar), que se descuernen... con la pequeña de año y medio eso se traduce en que voy detrás toda la tarde. Pero a la mayor, de casi cuatro, le dejo más cancha, que aprenda a lidiar sus conflictos. Como digo, no voy a dejar que le hagan daño ni que haga daño a los demás, entonces intervengo, pero creo que los niños tienen que aprender a relacionarse entre ellos sin la sobreprotección de los adultos. Yo si las llevo al parque mucho, con el buen tiempo a diario, para que jueguen al aire libre y se socialicen con otros niños, y la socialización, no lo olvidemos, incluye tanto los juegos como la resolución de conflictos.
Mi Sara tiene su grupo de amigos del parque (los hijos de los mojilitros, que ya he hablado de ellos). Observar sus juegos en la distancia es una oportunidad de ver qué papel juega mi hija en el grupo. Si siempre intervienes en sus juegos te pierdes la posibilidad comprobar si tu hijo/a es de los que abusa, de los (en el caso de las niñas más) van de mamá del grupo, de los que son unos acusicas, de los que chinchan y chinchan hasta que el brutote del grupo le arrea un mamporro, de los que arrean el mamporro a alguno por cansino, de los que dan pellizquitos por lo bajinis... ninguno es un santo y es bueno ver cómo se manejan. Yo sé más de Sara por observar cómo juega con sus amigos que por ver cómo juega conmigo, conmigo siempre los juegos son dirigidos y no es una relación entre iguales, jugando conmigo sé cómo juega conmigo, viendo cómo juega con los amigos veo actitudes que con los padres no aparecen nunca. Así conozco mejor a mi hija. Así, en el mismo momento si se trata de algo grave, o después de camino a casa mientras comentamos como ha ido la tarde, tengo la posibilidad de corregir actitudes que no creo que sean correctas o de elogiar las que sí me han gustado.
Respecto a si tengo yo que educar a los hijos de los demás...pues depende. Si van ha hacer daño a mis hijas o algún otro niño desde luego sí que intervengo, si el padre o madre después se molesta pues lo siento, no voy a dejar que un niño haga daño a otro. Pero la verdad es que nunca me he encontrado en la situación que nadie se haya molestado por eso. Si son padres que pasan de sus hijos, no van a estar mirando. Y los que si han intervenido siempre ha sido para corregir a sus hijos en el mismo sentido que lo hacía yo. Si están haciendo algo que yo no dejaría hacer a mis hijas pero es más ambiguo, pues no intervengo (p.e. romper a propósito su juguete).
Esto en cuanto a chiquillos desconocidos. En cuanto al grupo de amigos de mi hija les corrijo en la misma medida que corrijo a las mías y espero que los padres de sus amigos corrijan a mis hijas con el mismo criterio que harían con los suyos. Evidentemente cada uno suele corregir a su hijo, que para eso estamos pendientes, pero es posible que algun padre o madre vea algo que yo no he visto, o al revés, yo veo algo que su padre/madre en ese momento no ha visto, y en ese caso intervenimos aunque no sea nuestro hijo al que haya que corregir. Así que si venís al parque, es posible que a primera vista nos cataloguéis en papás/mamás de banco, aunque en realidad lo que pasa es que siempre hay alguien pendiente. Es la ventaja del grupo, como en las manadas de la sabana. Los niños tienen la sensación de jugar con libertad aunque siempre estén viglados y si ocurre algo se da la voz de alarma y se interviene.
Si vamos a otro parque sin este grupo o coincide que aún no han bajado los amigos de Sara dirijo el juego más, porque sólo tengo dos ojos y dos manos y tengo que estar yo sola pendiente de dos niñas pequeñas, no les puedo dejar la sensación de libertad a la que están acostumbradas y tanto valoran.
Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas
lunes, 4 de marzo de 2013
viernes, 18 de enero de 2013
Los mojilitros son...
...esa familia que se escoge. Y una bebida alcohólica que está muy rica, para que lo vamos a negar. Pero voy a hablar de lo primero.
En Mayo perdí a mi Leo que los que me conocéis sabéis bien que era uno más de mi familia. Pocas semanas después, como si la vida abriera una ventana después del portazo, fué la jornada de convivencia del AMPA de Campanilla. Y a partir de ahí, en el final del curso, no sé muy bien de que forma, ahora nos vemos en el parque, ahora quedamos para cenar, ahora un aperitivito, ahora nos vamos de finde y ahora de comida...hemos formado un grupo de amigos de esos de los de verdad. De esos que te ofrecen ayuda y no es de boquita, de esos que les ofreces apoyo porque en verdad los quieres, de los que te duele ver que lo pasan mal y te gustaría poder hacer algo para aliviarles.
Somos un grupo muy dispar, seguramente en otro momento de nuestras vidas no nos hubiésemos encontrado entre nosotros. Nos acercó el llevar a los niños a la misma guardería y que ellos se llevaran bien, con esa amistad pura y simple de los tres años. Y ver que nuestros hijos están tan felices juntos ha hecho que nos acercáramos unos a otros.
Para empezar esta nueva etapa del blog tenía que presentároslos porque son una parte muy importante de mi vida ahora mismo. No hace medio año que los considero amigos, y sin embargo los quiero como si hiciera años que los conociera.
También es importante el hecho que son a la vez amigos míos y del Miguel, porque hasta ahora casi todos nuestros conocidos o bien eran amigos del Miguel o bien eran amigos míos, y la otra parte de la pareja se sentía un poco pegote. Nunca hemos sido parte de un grupo en el que los dos nos sintiéramos igualmente a gusto. Y lo que también nos hace sentir muy bien es que toda la familia forma parte. Salvo contadísimas excepciones los planes que hacemos conjuntos son familiares. Nadie espera que para ir de tiendas aparques a tus hijos con la abuela o que no vayamos con nuestras hijas a cenar. Si quedamos al teatro es teatro infantil, si vamos de excursión es un paseíto que unas piernecitas de tres años pueden soportar fácilmente, si quedamos a una hora se sabe que es orientativa, a cualquiera de nuestros hijos se le puede escapar el pipi en el último momento.
Los amigos son esa familia que se escoge, esa familia que te encuentras por sorpresa cuando menos te lo esperas. Esa tribu entera que se necesita para criar a un niño, en mi caso es la tribu de los mojilitros. El nombre certifica lo bien que lo pasamos juntos ¿verdad? Os lo he dicho ya alguna vez, ahora lo escribo, estoy muy contenta de conoceros, muchas gracias por esos ratos compartidos.
Etiquetas:
amistad,
AMPA,
convivencia,
cosas que me gustan,
educar,
familia,
guardería,
vivencias,
Yecla
martes, 13 de marzo de 2012
Feliz
Hoy martes y trece del año 2012, fecha que parece tan funesta, puedo decir que soy relativamente feliz. Siempre en la vida las cosas se pueden mejorar, hay cosas que me preocupan, pero en general puedo decir que soy relativamente feliz.
Cosas que me preocupan: Leo mantiene un brote de su leishmaniosis que hace que prácticamente tenga en una herida perpetua sus cuartos traseros. A veces apestan sus heridas a pus, otras parece que se van a cerrar definitivamente, pero vuelven a abrirse nuevas pupas. En un bucle desde hace varios meses. En positivo, que la analítica que tiene es de un perro sano, el parásito no le ha afectado los órganos internos y el animal está contento, aparte de la molestia de sus heridas, que procuramos aliviar con pomadas.
Otra cosa que me preocupa es que mi hija Sara pueda ir el año que viene al cole que queremos que vaya. Nada especial, es el cole de al lado de casa, y por proximidad en principio nos toca, pero hasta que no salgan las listas de admitidos pues ahí estamos, con la incertidumbre.
Me preocupa mi padre, y su tensión arterial que no se acaba de controlar.
Y me preocupa, como a la mayor parte de los ciudadanos de este país, las consecuencias que en mi pequeña economía familiar tenga esta crisis que nos han enviado los banqueros y que vamos a pagar los curritos. Se me ha pasado por la cabeza el autoempleo, pero después me veo con mis dos nenas y pienso que tengo "autoempleo" para un rato aún. Pero me rondan cosas por la cabeza.
Lo que contribuye a mi equilibrio son sobre todo mis dos niñas. Sara ya tiene (parece mentira) dos años y diez meses, es una niña pequeña muy cariñosa, despierta, un poco desobediente (y aunque me saca de quicio a veces, me gusta que tenga personalidad) tímida y lista. Muchas veces al día me meo de la risa con sus salidas, está lo que se dice comúnmente como para comérsela.
Núria también está para comérsela, la verdad. Núria ya tiene (esta parece aún más mentira) casi nueve meses. Es una bebé ya muy divertida, le encanta bailar, parlotear, hacer palmitas y chillar cuando sus papás intentan ver el telediario (cosa que visto lo que hay que ver hay que agradecerle). Son el día y la noche, tanto físicamente como en carácter. No parece haber de momento grandes celos, supongo que cuando Núria crezca algo más la competencia entre hermanas será más evidente. De momento se buscan mucho y tienen diariamente momentos de juegos y risas.
Hay momentos, muchos, en que las dos necesitan mi atención, y si, como habitualmente me pasa, estoy sola, me agobio. Hay días que el cansancio me puede y me siento muy sola en el páramo yeclano. Lloro de impotencia y rabia casi a diario en algún momento.
Pero en general, la mayor parte de los minutos de las horas que conforman mi día a día, tengo la sensación de que no me puedo quejar con mi suerte: que tengo un marido al que amo y que me quiere, que tengo dos niñas preciosas que crecen fuertes, sanas, listas y felices, que tengo un perro al que mantengo estable en sus enfermedades y que creo que es feliz, y aunque hecho de menos mi tierra y mi gente todos los días he conocido a buenas amigas por estos lares que me hacen menos áspera la soledad. No está mal.
Cosas que me preocupan: Leo mantiene un brote de su leishmaniosis que hace que prácticamente tenga en una herida perpetua sus cuartos traseros. A veces apestan sus heridas a pus, otras parece que se van a cerrar definitivamente, pero vuelven a abrirse nuevas pupas. En un bucle desde hace varios meses. En positivo, que la analítica que tiene es de un perro sano, el parásito no le ha afectado los órganos internos y el animal está contento, aparte de la molestia de sus heridas, que procuramos aliviar con pomadas.
Otra cosa que me preocupa es que mi hija Sara pueda ir el año que viene al cole que queremos que vaya. Nada especial, es el cole de al lado de casa, y por proximidad en principio nos toca, pero hasta que no salgan las listas de admitidos pues ahí estamos, con la incertidumbre.
Me preocupa mi padre, y su tensión arterial que no se acaba de controlar.
Y me preocupa, como a la mayor parte de los ciudadanos de este país, las consecuencias que en mi pequeña economía familiar tenga esta crisis que nos han enviado los banqueros y que vamos a pagar los curritos. Se me ha pasado por la cabeza el autoempleo, pero después me veo con mis dos nenas y pienso que tengo "autoempleo" para un rato aún. Pero me rondan cosas por la cabeza.
Lo que contribuye a mi equilibrio son sobre todo mis dos niñas. Sara ya tiene (parece mentira) dos años y diez meses, es una niña pequeña muy cariñosa, despierta, un poco desobediente (y aunque me saca de quicio a veces, me gusta que tenga personalidad) tímida y lista. Muchas veces al día me meo de la risa con sus salidas, está lo que se dice comúnmente como para comérsela.
Núria también está para comérsela, la verdad. Núria ya tiene (esta parece aún más mentira) casi nueve meses. Es una bebé ya muy divertida, le encanta bailar, parlotear, hacer palmitas y chillar cuando sus papás intentan ver el telediario (cosa que visto lo que hay que ver hay que agradecerle). Son el día y la noche, tanto físicamente como en carácter. No parece haber de momento grandes celos, supongo que cuando Núria crezca algo más la competencia entre hermanas será más evidente. De momento se buscan mucho y tienen diariamente momentos de juegos y risas.
Hay momentos, muchos, en que las dos necesitan mi atención, y si, como habitualmente me pasa, estoy sola, me agobio. Hay días que el cansancio me puede y me siento muy sola en el páramo yeclano. Lloro de impotencia y rabia casi a diario en algún momento.
Pero en general, la mayor parte de los minutos de las horas que conforman mi día a día, tengo la sensación de que no me puedo quejar con mi suerte: que tengo un marido al que amo y que me quiere, que tengo dos niñas preciosas que crecen fuertes, sanas, listas y felices, que tengo un perro al que mantengo estable en sus enfermedades y que creo que es feliz, y aunque hecho de menos mi tierra y mi gente todos los días he conocido a buenas amigas por estos lares que me hacen menos áspera la soledad. No está mal.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Nueva gente
Esta entrada la quiero dedicar a dos personas, dos mamás que he conocido estos últimos meses, mis dos más recientes amigas. Pero las siento ya muy queridas, por eso las traigo aquí, donde reflexiono de mis quereres.
Una forma parte de "la invasión de Ontur" (es que de no conocer a nadie, he conocido en pocos meses de siete a ocho personas de este pueblo), es María. María es una joven madre veterana que he conocido en las tardes en el parque. Una chica tímida que tiene un bebé quince días menor que Núria y una niña de cinco años. Para mí un ejemplo de la madre que quiero ser por como se tratan su hija mayor y ella.
María no creo que piense en crianzas respetuosas ni en educaciones de tal o cual manera, pero como es dulce en sí misma, trata así a sus chiquillos, respetándoles, con cariño. Dándoles sus límites y su espacio. Cuántas mamás con canas en la cabeza y libros leídos quisiéramos su saber educar innato. Nuestras charlas de parque y nuestros compararnos los bebés han hecho que me sintiera muy bien acompañada este verano. Y ahora que por el invierno hemos cambiado un poco los hábitos y nos vemos menos la estoy echando mucho de menos. Como en la fábula del zorro y el principito.
La otra es Jéssica, la autora del blog "la princesa del collar de guisantes". La he conocido a través de otra amiga y no me extraña que se dedique a hacer galletas y pasteles, porque es todo dulzura. No nos hemos visto tantas veces, pero es de estas personas que te hacen sentir como en casa desde el primer momento. Hemos tenido ya conversaciones en este poco tiempo que me han alegrado el día. Ella seguro también va a ser una madre dulce cuando nazca su pequeña, no puede ser de otro modo.
Dos chicas que he conocido con el calorcito, y que espero que el frío no nos separe. Es agradable encontrarse con buena gente.
Una forma parte de "la invasión de Ontur" (es que de no conocer a nadie, he conocido en pocos meses de siete a ocho personas de este pueblo), es María. María es una joven madre veterana que he conocido en las tardes en el parque. Una chica tímida que tiene un bebé quince días menor que Núria y una niña de cinco años. Para mí un ejemplo de la madre que quiero ser por como se tratan su hija mayor y ella.
María no creo que piense en crianzas respetuosas ni en educaciones de tal o cual manera, pero como es dulce en sí misma, trata así a sus chiquillos, respetándoles, con cariño. Dándoles sus límites y su espacio. Cuántas mamás con canas en la cabeza y libros leídos quisiéramos su saber educar innato. Nuestras charlas de parque y nuestros compararnos los bebés han hecho que me sintiera muy bien acompañada este verano. Y ahora que por el invierno hemos cambiado un poco los hábitos y nos vemos menos la estoy echando mucho de menos. Como en la fábula del zorro y el principito.
La otra es Jéssica, la autora del blog "la princesa del collar de guisantes". La he conocido a través de otra amiga y no me extraña que se dedique a hacer galletas y pasteles, porque es todo dulzura. No nos hemos visto tantas veces, pero es de estas personas que te hacen sentir como en casa desde el primer momento. Hemos tenido ya conversaciones en este poco tiempo que me han alegrado el día. Ella seguro también va a ser una madre dulce cuando nazca su pequeña, no puede ser de otro modo.
Dos chicas que he conocido con el calorcito, y que espero que el frío no nos separe. Es agradable encontrarse con buena gente.
jueves, 16 de junio de 2011
Principio feliz
Pensaba titular esta entrada como final feliz, pero en realidad, estaréis de acuerdo conmigo no es un final, es un principio.
Me da muchísima alegría y me hace mucha ilusión escribir esta entrada para contaros que Ana y Cristóbal tienen desde hace dos días a sus dos hijos en casa. Seguro que recodáis su historia pero por si acaso, os dejo los enlaces de las entradas anteriores en las que he hablado de ellos:
http://patucosypatas.blogspot.com/2010/11/con-el-corazon-encogido.html
http://patucosypatas.blogspot.com/2010/12/esperanzados.html
http://patucosypatas.blogspot.com/2011/04/ya-estan-aqui-los-gemelos.html
Este ha sido un embarazo muy duro, por el que ningún ginecólogo apostaba, ya que el síndrome que padecían tiene un 80% de posibilidades de que ninguno de los dos niños llegue a sobrevivir. Ellos han luchado mucho por sus hijos y al fin ya los tienen en casa. Desde que nacieron han dado algún que otro susto más a sus padres. A uno de ellos, el último que ha ido a casa, le han hecho tenido que hacer transfusiones de sangre y finalmente le han tenido que operar una hernia. El otro, que ya lleva algunos días más en casa, les han dicho que va a tener alguna secuela por su prematuridad a nivel motor, aunque parece que seguramente será leve, nada que le vaya a impedir hacer vida normal en un futuro.
Y bueno, como comprendéis, el entorno de esta pareja estamos muy contentos. Ellos también lo están, y también un poco abrumados por el faenón que se les viene encima. Esta entrada no podía dejar de escribirla y compartir la alegría de que a veces la vida sea justa y estos dos bebés-milagro estén en casa para que sus papás empiecen por fin a disfrutar de lo bueno y bonito de la paternidad. De sufrir por sus hijos ya han tenido bastante.
Me da muchísima alegría y me hace mucha ilusión escribir esta entrada para contaros que Ana y Cristóbal tienen desde hace dos días a sus dos hijos en casa. Seguro que recodáis su historia pero por si acaso, os dejo los enlaces de las entradas anteriores en las que he hablado de ellos:
http://patucosypatas.blogspot.com/2010/11/con-el-corazon-encogido.html
http://patucosypatas.blogspot.com/2010/12/esperanzados.html
http://patucosypatas.blogspot.com/2011/04/ya-estan-aqui-los-gemelos.html
Este ha sido un embarazo muy duro, por el que ningún ginecólogo apostaba, ya que el síndrome que padecían tiene un 80% de posibilidades de que ninguno de los dos niños llegue a sobrevivir. Ellos han luchado mucho por sus hijos y al fin ya los tienen en casa. Desde que nacieron han dado algún que otro susto más a sus padres. A uno de ellos, el último que ha ido a casa, le han hecho tenido que hacer transfusiones de sangre y finalmente le han tenido que operar una hernia. El otro, que ya lleva algunos días más en casa, les han dicho que va a tener alguna secuela por su prematuridad a nivel motor, aunque parece que seguramente será leve, nada que le vaya a impedir hacer vida normal en un futuro.
Y bueno, como comprendéis, el entorno de esta pareja estamos muy contentos. Ellos también lo están, y también un poco abrumados por el faenón que se les viene encima. Esta entrada no podía dejar de escribirla y compartir la alegría de que a veces la vida sea justa y estos dos bebés-milagro estén en casa para que sus papás empiecen por fin a disfrutar de lo bueno y bonito de la paternidad. De sufrir por sus hijos ya han tenido bastante.
Etiquetas:
amistad,
bebe,
desarrollo,
familia,
vivencias
sábado, 9 de abril de 2011
Ya están aquí los gemelos
Os comenté en el blog la historia de Ana y Cristóbal, y su complicado embarazo gemelar con síndrome de transfusión feto-fetal. Al principio del embarazo ningún ginecólogo apostaba por la supervivencia de estas dos vidas. Ana y Cristóbal no se conformaron con este diagnóstico, y se movieron buscando otras opiniones, así hace unos meses consiguieron que operaran la placenta de Ana para corregir en parte el síndrome que ha tenido en peligro la vida de sus hijos. Si no lo leisteis en su momento lo podeis hacer aquí y aquí.
Así que me encanta anunciar que el jueves estos dos bebés han pasado a la vida extrauterina. Han nacido como era de preveer prematuramente, con 31 semanas de gestación, y mediante un cesárea de urgencia porque uno de los dos bebés tenía sufrimiento fetal. Uno de ellos pesó 1.700kg y el otro, el que siempre ha corrido más riesgo, 800gr. Ambos están en la UCI de neonatos con respiración asistida. Sabemos que no está todo ganado aún y que de momento tienen que seguir luchando por sobrevivir, pero la verdad, después de haber tenido tan pocas esperanzas de que llegaran a nacer, que ya tengan dos días parece un pequeño milagro.
Como tía de otro par de gemelos con unos inicios casi igual de preocupantes y duros, soy un poco la optimista del entorno. Porque la verdad es que mis sobris Juan y María también nos tuvieron varias semanas en vilo, pero salieron adelante y ahora son unos niños sanos y felices con su año y medio de vida.
Les esperan a Ana, Cristobal y los dos peques unas semanas muy complicadas, espero poder seguir explicado, al cabo de ellas, que los cuatro se han instalado en su casa para iniciar su nueva vida familiar.
Etiquetas:
amistad,
bebe,
desarrollo,
familia,
vivencias
viernes, 1 de abril de 2011
Reencuentro con las "trinis"
Estos días por el feisbuc me estoy reencontrando con bastantes ex-compañeras del cole. Mi cole, era un cole de monjas, "Religiosas Trinitarias Terciarias" o más comúnmente conocidas como "las trinis". Las trinis tambíén se nos llamaba a las niñas que íbamos a ese cole (ahora deben ser "los trinis"). Nosotras vivimos la extraña experiencia de ser de los últimos cursos en que aún no era mixto, dos cursos por debajo del nuestro, habían niños, pero nuestro curso aún era sólo de niñas.
Como sabeis, hace seis años estoy viviendo en Yecla (Murcia), por lo que la posibilidad de encontrarme con conocidos antiguos por la calle está bastante limitadita. Para mí internet además de una forma de expresarme a través del blog y de buscar información de cualquier tipo, me resulta un enorme soplo de aire fresco. Estos días abro con ílusión la red para saber que muchas de mis ex-compañeras estamos compartiendo la experiencia de la maternidad, que vivimos en pareja, ver sus fotos de perfil treintañeras, las fotos de nuestros hijos, las fotos antiguas con la horrible bata azul del cole sonriendo a cámara desde nuestros diez-y-pocos años. Me hace sentir acompañada en mi páramo yeclano.
Sé que vais a hacer una cena de excompañeras. Me disculpais, pero con mi "bombo" de siete meses me abstengo de hacer un viaje a Badalona. Eso sí, ¡¡quiero fotos en el feisbuc del evento!!. Re-bienvenidas a mi vida, aunque sea sólo a la parte virtual. Un besazo.
Como sabeis, hace seis años estoy viviendo en Yecla (Murcia), por lo que la posibilidad de encontrarme con conocidos antiguos por la calle está bastante limitadita. Para mí internet además de una forma de expresarme a través del blog y de buscar información de cualquier tipo, me resulta un enorme soplo de aire fresco. Estos días abro con ílusión la red para saber que muchas de mis ex-compañeras estamos compartiendo la experiencia de la maternidad, que vivimos en pareja, ver sus fotos de perfil treintañeras, las fotos de nuestros hijos, las fotos antiguas con la horrible bata azul del cole sonriendo a cámara desde nuestros diez-y-pocos años. Me hace sentir acompañada en mi páramo yeclano.
Sé que vais a hacer una cena de excompañeras. Me disculpais, pero con mi "bombo" de siete meses me abstengo de hacer un viaje a Badalona. Eso sí, ¡¡quiero fotos en el feisbuc del evento!!. Re-bienvenidas a mi vida, aunque sea sólo a la parte virtual. Un besazo.
lunes, 25 de octubre de 2010
La relación entre Sara y Leo
Cuando estaba embarazada de Sara no fueron pocas las opiniones en contra de que Leo continuara formando parte de nuestra família. Que le iba a coger celos, que si le iba a hacer coger una infección a la niña.
A nosotros nos preocupaba quizás el tema de los celos un poco. Aunque Leo siempre ha sido tratado en casa como a un perro y no como a un bebé y sabe cuál es su lugar. Preguntamos a su veterinario su opinión al respecto. El hombre sonrió y nos dijo: "Es que yo no soy muy objetivo, mis tres hijos se han criado con dos perros en casa, para nosotros la experiencia no pudo ser más positiva, que os voy a decir". Lo que sí nos dio unas pautas a seguir: que lo que viéramos que había que cambiar en sus costumbres lo hiciéramos durante el embarazo, y que le enseñáramos y le dejáramos oler las cosas nuevas del bebé. También nos explicó que era importante cómo presentábamos al bebé al perro, para que el lo asociara con algo positivo.
También lo comentamos en el hospital cuando nació mi hija y en su primera visita al pediatra. En ambos casos nos aseguraron que tanto el riesgo de transmitir enfermedades, como de que provoquen accidentes/ataques por celos es mucho mayor entre hermanos o incluso primos, que entre bebé y perro. Evidentemente teníamos que tener un cierto cuidado, pero que ellos no veían ningún riesgo. El pediatra de Sara, de hecho, nos comentó que sí que se pregunta en una encuesta que hacen sobre riesgos para la salud del bebé si hay hermanos en casa, pero no se pregunta sobre animales, porque son poquísimos casos en los que influye, y ni siquiera se tiene en cuenta. Este comentario nos tranquilizó definitivamente acerca de nuestra decisión
Cuando nació Sara, llevamos a Leo a una Residencia canina mientras estábamos en el hospital. Después se alargó unos días más, porque Sara estaba delicadita, y de todas formas no hubiéramos podido ocuparnos del animal. Así, las presentaciones se hicieron a la semana de haber nacido Sara. Mi marido fué a buscarle, con un pañal de la niña, que le hizo oler al recogerle de la residencia, y, en vez de traerle a casa directo, le llevó al descampado donde habitualmente le soltamos. Cuando se había desfogado algo, llegué yo con el cochecito del bebé. Obviamente el perro me saludó efusivamente y olisqueó el artefacto ese que me acompañaba, pero como aún estaba bastante excitado, no le enseñamos aún a la niña. Nos fuimos a dar un paseo, y cuando estaba ya más calmado cogí a Sara en brazos, le dejamos que la oliera con cuidado y finalizamos el paseo.
Los primeros meses, y hasta que Sara empezó a gatear, Leo generalmente la ignoraba, sólo dejaba de ignorarla para pasar a un papel de guardián en los paseos o si habían visitas en casa. Cuando empezó a gatear, Sara buscaba a Leo como a otro juguete más, y probaba a cogerle las orejas, los ojos, los bigotes, tocarle las patas...Leo generalmente le dejaba tocarle una o dos veces y se retiraba. Algunas veces mi hija le perseguía por toda la casa con su toqueteo y Leo me miraba pidiendo compasión con la mirada, yo intentaba distraerla con otro juego, explicándole sin éxito que Leo no es un peluche y que si le mete el dedo en el ojo le hace pupa. En esta época alguna vez he dudado si era justo para Leo esta situación, teniendo mucha menos atención de la que estaba acostumbrado, y además teniendo que soportar a la niña experimentando con él.
Hace unas semanas que Sara se ha arrancado a andar, y eso ha cambiado un montón la forma de relacionarse de mis bichos. Ahora jugamos juntos. Sara es capaz de tirarle una pelota, y Leo está encantado de cogérsela, me la da a mi, yo se la doy a Sara, que se la vuelve a tirar... Sara se troncha de risa viendo a Leo yendo a por la pelota que le ha tirado, y Leo está encantado de tener nuestra atención y se muestra incansable en el juego, cosa que me encanta, porque los últimos meses parecía volver a estar decaído.
Leo, que hasta hace poco veía a Sara y la rehuía, ahora a veces la busca, con la pelota en la boca, o le hace cosquillas con el morro en la barriga. Cuando venimos de recoger a Sara en la guardería, la saluda la primera, antes que a mí, y ni que decir que a mi se me cae la baba al verlo. También ha influido mucho en la buena relación que tienen, tengo que confesarlo, que Sara de vez en cuando le lanza pan desde la trona. Y claro, ya se sabe, por el pan baila el perro.
Estamos todo lo satisfechos que se puede estar del estado actual de la relación entre la niña y el perro. Sentimos que a Sara el estar compartiendo su día a día con un animal le enseña el respeto hacia todas las formas de vida, y también formas de cariño diferentes de la humana. Hace que de alguna forma tenga que ceder y compartir espacio y tiempo de juego con un compañero, y espero que eso haga que cuando llegue un hermanito, los celos sean menos traumáticos. Tener a Leo en casa es indudablemente un extra de trabajo, atención, y preocupaciones, pero también es un extra de satisfacción ver día a día como están aprendiendo a quererse estos dos granujas.
A nosotros nos preocupaba quizás el tema de los celos un poco. Aunque Leo siempre ha sido tratado en casa como a un perro y no como a un bebé y sabe cuál es su lugar. Preguntamos a su veterinario su opinión al respecto. El hombre sonrió y nos dijo: "Es que yo no soy muy objetivo, mis tres hijos se han criado con dos perros en casa, para nosotros la experiencia no pudo ser más positiva, que os voy a decir". Lo que sí nos dio unas pautas a seguir: que lo que viéramos que había que cambiar en sus costumbres lo hiciéramos durante el embarazo, y que le enseñáramos y le dejáramos oler las cosas nuevas del bebé. También nos explicó que era importante cómo presentábamos al bebé al perro, para que el lo asociara con algo positivo.
También lo comentamos en el hospital cuando nació mi hija y en su primera visita al pediatra. En ambos casos nos aseguraron que tanto el riesgo de transmitir enfermedades, como de que provoquen accidentes/ataques por celos es mucho mayor entre hermanos o incluso primos, que entre bebé y perro. Evidentemente teníamos que tener un cierto cuidado, pero que ellos no veían ningún riesgo. El pediatra de Sara, de hecho, nos comentó que sí que se pregunta en una encuesta que hacen sobre riesgos para la salud del bebé si hay hermanos en casa, pero no se pregunta sobre animales, porque son poquísimos casos en los que influye, y ni siquiera se tiene en cuenta. Este comentario nos tranquilizó definitivamente acerca de nuestra decisión
Cuando nació Sara, llevamos a Leo a una Residencia canina mientras estábamos en el hospital. Después se alargó unos días más, porque Sara estaba delicadita, y de todas formas no hubiéramos podido ocuparnos del animal. Así, las presentaciones se hicieron a la semana de haber nacido Sara. Mi marido fué a buscarle, con un pañal de la niña, que le hizo oler al recogerle de la residencia, y, en vez de traerle a casa directo, le llevó al descampado donde habitualmente le soltamos. Cuando se había desfogado algo, llegué yo con el cochecito del bebé. Obviamente el perro me saludó efusivamente y olisqueó el artefacto ese que me acompañaba, pero como aún estaba bastante excitado, no le enseñamos aún a la niña. Nos fuimos a dar un paseo, y cuando estaba ya más calmado cogí a Sara en brazos, le dejamos que la oliera con cuidado y finalizamos el paseo.
Los primeros meses, y hasta que Sara empezó a gatear, Leo generalmente la ignoraba, sólo dejaba de ignorarla para pasar a un papel de guardián en los paseos o si habían visitas en casa. Cuando empezó a gatear, Sara buscaba a Leo como a otro juguete más, y probaba a cogerle las orejas, los ojos, los bigotes, tocarle las patas...Leo generalmente le dejaba tocarle una o dos veces y se retiraba. Algunas veces mi hija le perseguía por toda la casa con su toqueteo y Leo me miraba pidiendo compasión con la mirada, yo intentaba distraerla con otro juego, explicándole sin éxito que Leo no es un peluche y que si le mete el dedo en el ojo le hace pupa. En esta época alguna vez he dudado si era justo para Leo esta situación, teniendo mucha menos atención de la que estaba acostumbrado, y además teniendo que soportar a la niña experimentando con él.
Hace unas semanas que Sara se ha arrancado a andar, y eso ha cambiado un montón la forma de relacionarse de mis bichos. Ahora jugamos juntos. Sara es capaz de tirarle una pelota, y Leo está encantado de cogérsela, me la da a mi, yo se la doy a Sara, que se la vuelve a tirar... Sara se troncha de risa viendo a Leo yendo a por la pelota que le ha tirado, y Leo está encantado de tener nuestra atención y se muestra incansable en el juego, cosa que me encanta, porque los últimos meses parecía volver a estar decaído.
Leo, que hasta hace poco veía a Sara y la rehuía, ahora a veces la busca, con la pelota en la boca, o le hace cosquillas con el morro en la barriga. Cuando venimos de recoger a Sara en la guardería, la saluda la primera, antes que a mí, y ni que decir que a mi se me cae la baba al verlo. También ha influido mucho en la buena relación que tienen, tengo que confesarlo, que Sara de vez en cuando le lanza pan desde la trona. Y claro, ya se sabe, por el pan baila el perro.
Estamos todo lo satisfechos que se puede estar del estado actual de la relación entre la niña y el perro. Sentimos que a Sara el estar compartiendo su día a día con un animal le enseña el respeto hacia todas las formas de vida, y también formas de cariño diferentes de la humana. Hace que de alguna forma tenga que ceder y compartir espacio y tiempo de juego con un compañero, y espero que eso haga que cuando llegue un hermanito, los celos sean menos traumáticos. Tener a Leo en casa es indudablemente un extra de trabajo, atención, y preocupaciones, pero también es un extra de satisfacción ver día a día como están aprendiendo a quererse estos dos granujas.
Etiquetas:
amistad,
bebe,
comportamiento,
convivencia,
educar,
familia,
Leo,
perro,
vivencias
viernes, 15 de octubre de 2010
Bienvenida Eva
Ayer le hice una visita a mi amiga Cristina, que hace tres semanas tuvo a su primera hija Eva. Cristina es una chica que conocí hará unos cinco años porque es la integrante de una asociación que me contrató para hacer un estudio en Yecla sobre conciliación laboral y familiar.
Cristina es una de esas personas con las que tienes una conexión nada más conocerla casi mágica. No sé si sabeis la sensación que intento describir, sabes que esa persona está en tu onda, que te vas a llevar bien con ella y la quieres casi desde el principio de vuestra relación. Y lo mejor es que creo que es mutuo.
Hace tres semanas, su embarazo que iba tan bien, desembocó en una cesárea de urgencia debido a la preclampsia. Su Eva nació de 37 semanas muy pequeñita, sin llegar a los 2Kg de peso. Por suerte todo salió bien, y están las dos muy bien ahora, una vez le han podido controlar la tensión a Cristina. Eva se ha enganchado a la teta como una campeona y está creciendo muy deprisa. Cristina además vivió la cesárea como una liberación, porque su proceso de parto inducido lo estaba viviendo con mucho estrés y estaba ya muy cansada.
Me daba un poco de miedo cómo hubiera vivido Cristina su cesárea, y me tranquilizó que me explicara el proceso, que tuviera claro que había sido necesaria y que las decisiones tomadas eran las correctas. Me gustó mucho verla tan conectada a su bebé, tan cariñosa y tan sonriente. Por la mañana se había tomado una horita para ir a la peluquería, y la verdad se la veía viviendo su postparto lógicamente cansada pero feliz.
Y su niña es una preciosidad de muñeca, morenita y chiquitita, tan diferente de como era Sara. Bienvenida Eva a la vida, bienvenida Cristina al mundo de las mamás.
Cristina es una de esas personas con las que tienes una conexión nada más conocerla casi mágica. No sé si sabeis la sensación que intento describir, sabes que esa persona está en tu onda, que te vas a llevar bien con ella y la quieres casi desde el principio de vuestra relación. Y lo mejor es que creo que es mutuo.
Hace tres semanas, su embarazo que iba tan bien, desembocó en una cesárea de urgencia debido a la preclampsia. Su Eva nació de 37 semanas muy pequeñita, sin llegar a los 2Kg de peso. Por suerte todo salió bien, y están las dos muy bien ahora, una vez le han podido controlar la tensión a Cristina. Eva se ha enganchado a la teta como una campeona y está creciendo muy deprisa. Cristina además vivió la cesárea como una liberación, porque su proceso de parto inducido lo estaba viviendo con mucho estrés y estaba ya muy cansada.
Me daba un poco de miedo cómo hubiera vivido Cristina su cesárea, y me tranquilizó que me explicara el proceso, que tuviera claro que había sido necesaria y que las decisiones tomadas eran las correctas. Me gustó mucho verla tan conectada a su bebé, tan cariñosa y tan sonriente. Por la mañana se había tomado una horita para ir a la peluquería, y la verdad se la veía viviendo su postparto lógicamente cansada pero feliz.
Y su niña es una preciosidad de muñeca, morenita y chiquitita, tan diferente de como era Sara. Bienvenida Eva a la vida, bienvenida Cristina al mundo de las mamás.
jueves, 14 de octubre de 2010
Photogenic, el blog
Pues quiero hacer propaganda del blog que ha abierto mi amiga Alicia. No hace demasiado tiempo que conozco a Alicia, ella es la persona a la que más recientemente doy el título de amiga.
Un amigo para mí es esa persona que sin ser familia te quiere y la quieres, sin estar de acuerdo os respetáis y con la que puedes contar y sabes que cuenta contigo. No es sencillo encontrar amigos por eso estoy muy contenta de haberla encontrado en esta etapa de mi vida. Además Alicia es una mujer valiente, sensible y consecuente, con lo difícil que es vivir en el mundo que vivimos y sobrevivir sin perder estas cualidades.
En su blog quiere mostrar el trabajo que realiza en su estudio de fotografía "Photogenic", ella se centra en la fotografía familiar, y sobretodo trabaja con niños, de hecho es la fotógrafa oficial de Sara. A mi personalmente me encantan las fotografías que hace de mujeres embarazadas y las de recién nacidos con sus mamás.
Os invito a que deis una vuelta por su blog y veáis una muestra de su trabajo, y cómo se nota su sensibilidad y el cariño que le pone a cada click de su cámara. ¡¡Bienvenida a la blogosfera Alicia!! Ahora además de vernos nos leemos. Un beso.
Un amigo para mí es esa persona que sin ser familia te quiere y la quieres, sin estar de acuerdo os respetáis y con la que puedes contar y sabes que cuenta contigo. No es sencillo encontrar amigos por eso estoy muy contenta de haberla encontrado en esta etapa de mi vida. Además Alicia es una mujer valiente, sensible y consecuente, con lo difícil que es vivir en el mundo que vivimos y sobrevivir sin perder estas cualidades.
En su blog quiere mostrar el trabajo que realiza en su estudio de fotografía "Photogenic", ella se centra en la fotografía familiar, y sobretodo trabaja con niños, de hecho es la fotógrafa oficial de Sara. A mi personalmente me encantan las fotografías que hace de mujeres embarazadas y las de recién nacidos con sus mamás.
Os invito a que deis una vuelta por su blog y veáis una muestra de su trabajo, y cómo se nota su sensibilidad y el cariño que le pone a cada click de su cámara. ¡¡Bienvenida a la blogosfera Alicia!! Ahora además de vernos nos leemos. Un beso.
jueves, 2 de septiembre de 2010
La bolsita de mi merienda de Sara
Hoy me ha llegado esto por correo. Justo hoy que tengo reunión de toma de contacto en la guardería de Sara, conocer a la cuidadora y todo eso. Precisamente esta semana que estoy hecha un flanillo porque el Lunes empieza Sara la guardería. Me lo han enviado MªCarmen y Jorge desde Badalona. Por supuesto, no podía ser otra que MªCarmen.
MªCarmen es mi amiga de toda la vida. Literalmente. Tengo poquísimos recuerdos de mi infancia anterior a conocer a MªCarmen. El porque nos hicimos amigas es un misterio, íbamos al mismo cole pero ella era un curso más pequeña, no éramos vecinas, nuestras madres no se conocían... Y nos hicimos inseparables casi al instante, al punto que en clase siempre me preguntaban que si éramos hermanas o primas (no entendían que fuese amiga de una niña más pequeña sin relación familiar, creo).
Después vino la adolescencia, ella fué a la universidad y yo no, ella tuvo muchos años un noviazgo superformal y yo tampoco. En fin crecimos en rumbos distintos y hubo unos años en que, aún manteniendo el contacto, nos perdimos un poco.
Entonces tuvo una crisis personal en su vida, y la vi bastante desamparada. Rompió con su novio superformal después de años de relación y la mayoría de los "amigos comunes" la hicieron de lado. Nuestra relación como digo se había enfriado, pero me hice el firme propósito de que supiera que estaba allí para lo que necesitara, y la llamaba puntualmente cada 15 días. Si quería verme quedábamos, si quería hablar hablábamos. Si no le apetecía hasta dentro de 15 días no iba a tener noticias mías. Fué muy duro para mi verla tan rota cuando yo había creído que su vida iba bien. Me dolía darme cuenta que muchas cosas que le pasaban no me las decía porque habíamos perdido la confianza que habíamos tenido tiempo atrás. Nunca me perdonaré que mi dejadez casi me hiciera perder a la mejor de las amigas.
Este mes de octubre va a hacer seis años que me casé y me vine a vivir a Yecla. De Badalona puedo contar con los dedos de una mano los amigos que me quedan. Y me sobran varios dedos. MªCarmen ha sido en este tiempo la única amiga que ha venido a visitarme, la única que después del primer año se ha acordado de todos mis cumpleaños, la única que ha venido a conocer a Sara. Es la única capaz de recordar cuándo mi hija va a empezar la guardería y de comprender la ilusión que me hace que me envíe esta bolsita, y ver su letra en la nota. Debo haber hecho algo bueno en la vida para merecer que alguien como ella sea mi amiga. Porque MªCarmen es mi amiga del alma (y ahora ella debería responder que yo soy su espíritu afín).
viernes, 6 de agosto de 2010
Demasiada alarma
Anteayer una amiga mía fué a recoger unos resultados de unos análisis de su hijo al hospital. El niño ha estado muy bien hasta hace unos meses que empezó la guardería, y ha ido encadenando catarros, bronquitis, bronquiolitis y otras faunas desde entonces. Hace unos meses su pediatra le hizo unos análisis, detectaron anemia en el niño y como no le encontraban nada más le derivaron al hospital. Por en medio, su pediatra, no sé exactamente en que circunstancias, les dijo que había sospechado que el niño tenía leucemia. Imaginaros con el cuerpo que iban mi amiga y su marido a recoger los resultados.
Pues no tiene nada el niño, nada de nada. Les han dicho que la anemia en realidad no es anemia, porque como el nene toma teta, se ve que los niveles de hierro son algo más bajos que los niños de biberón, pero que no se considera anemia, es un nivel normal, fisiológico. Y los resfriados y tal, pues que estando en la guardería es también habitual.
Bien por el pediatra, que si no lo ve claro mande examinar más a fondo al niño. Pero creo que el comentario de la leucemia se lo podía haber ahorrado perfectamente y no haber alarmado innecesariamente a estos padres que llevan unas cuantas semanas bastante preocupados sin razón ninguna. Le ha faltado prudencia a este hombre, se diagnostica con las pruebas en la mano, las sospechas no deben salir de las boca para fuera porque no ofrecen nada positivo. Si ha de llegar la mala noticia llegará, y si tus sospechas no eran fundadas, nadie excepto tú se ha preocupado innecesariamente.
En fin, mi amiga empieza hoy vacaciones, espero que se relaje y disfrute de la maravillosa familia que tiene y de su precioso hijo. Se lo merece. Yo mientras tanto sigo aquí en Yecla, que se va vaciando poco a poco.
Pues no tiene nada el niño, nada de nada. Les han dicho que la anemia en realidad no es anemia, porque como el nene toma teta, se ve que los niveles de hierro son algo más bajos que los niños de biberón, pero que no se considera anemia, es un nivel normal, fisiológico. Y los resfriados y tal, pues que estando en la guardería es también habitual.
Bien por el pediatra, que si no lo ve claro mande examinar más a fondo al niño. Pero creo que el comentario de la leucemia se lo podía haber ahorrado perfectamente y no haber alarmado innecesariamente a estos padres que llevan unas cuantas semanas bastante preocupados sin razón ninguna. Le ha faltado prudencia a este hombre, se diagnostica con las pruebas en la mano, las sospechas no deben salir de las boca para fuera porque no ofrecen nada positivo. Si ha de llegar la mala noticia llegará, y si tus sospechas no eran fundadas, nadie excepto tú se ha preocupado innecesariamente.
En fin, mi amiga empieza hoy vacaciones, espero que se relaje y disfrute de la maravillosa familia que tiene y de su precioso hijo. Se lo merece. Yo mientras tanto sigo aquí en Yecla, que se va vaciando poco a poco.
martes, 20 de julio de 2010
Los papás de Jose Miguel
Hemos ido a celebrar el primer cumple de Jose Miguel al campo de sus abuelos. Una fiesta por todo lo alto. A Jose y Yoly (los papás) los conocemos por ser "perreros". Jose y yo coincidíamos cada atardecer paseando a nuestros perros, durante mucho tiempo ellos fueron "los dueños del Urko" y nosotros "los dueños del Leo", de hecho durante más de un año no supe sus nombres (ni creo que ellos los nuestros). Urko murió de un golpe de calor hace dos veranos (lloré un monton, quería mucho a ese locuelo), y poco después, estando yo embarazada de unos tres meses me encontré a Yoly por la calle. "Estoy embarazada" me dijo, y me alegré un montón, no sólo por ella, sino también por mí. Porque al ser nuestros hijos de la misma edad, la amistad que había empezado por los perros, pero que se había enfriado al faltar uno de ellos, se reanudaría. Y así ha sido, ahora somos "los papás de Jose Miguel"y "los papás de Sara".
Porque la verdad es que sin los nexos de unión de los perros primero, y los hijos después, dudo que nos hubieramos hecho amigos nunca. Ellos son varios años más jóvenes que nosotros, nos gusta otros tipo de música, de cine, a ellos les encantan los tatuajes y los piercings y a nosotros no... En muchas cosas nuestros gustos son prácticamente contrarios. Pero me encantaba como trataban a Urko, su frenchi. Y ahora tenemos muchísimas cosas en común en nuestra forma de criar a nuestros hijos. Duermen con su hijo, son muy respetuosos con el ritmo de crecimiento del nene, les encanta que su hijo tenga contacto con otros seres vivos...
Agradezco un montón esta amistad cuando la mayor parte de los amigos se han volatilizado. Tampoco es que seamos precisamente íntimos, pero es bonito saber que hay alguien cerca que si le necesitas, seguro te hecha un cable, y con quienes puedes compartir temas de conversación que a la mayoría de la gente que conoces le dan igual. En fin que me alegro un montón de haberles conocido.
Porque la verdad es que sin los nexos de unión de los perros primero, y los hijos después, dudo que nos hubieramos hecho amigos nunca. Ellos son varios años más jóvenes que nosotros, nos gusta otros tipo de música, de cine, a ellos les encantan los tatuajes y los piercings y a nosotros no... En muchas cosas nuestros gustos son prácticamente contrarios. Pero me encantaba como trataban a Urko, su frenchi. Y ahora tenemos muchísimas cosas en común en nuestra forma de criar a nuestros hijos. Duermen con su hijo, son muy respetuosos con el ritmo de crecimiento del nene, les encanta que su hijo tenga contacto con otros seres vivos...
Agradezco un montón esta amistad cuando la mayor parte de los amigos se han volatilizado. Tampoco es que seamos precisamente íntimos, pero es bonito saber que hay alguien cerca que si le necesitas, seguro te hecha un cable, y con quienes puedes compartir temas de conversación que a la mayoría de la gente que conoces le dan igual. En fin que me alegro un montón de haberles conocido.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


