Esta entrada la quiero dedicar a dos personas, dos mamás que he conocido estos últimos meses, mis dos más recientes amigas. Pero las siento ya muy queridas, por eso las traigo aquí, donde reflexiono de mis quereres.
Una forma parte de "la invasión de Ontur" (es que de no conocer a nadie, he conocido en pocos meses de siete a ocho personas de este pueblo), es María. María es una joven madre veterana que he conocido en las tardes en el parque. Una chica tímida que tiene un bebé quince días menor que Núria y una niña de cinco años. Para mí un ejemplo de la madre que quiero ser por como se tratan su hija mayor y ella.
María no creo que piense en crianzas respetuosas ni en educaciones de tal o cual manera, pero como es dulce en sí misma, trata así a sus chiquillos, respetándoles, con cariño. Dándoles sus límites y su espacio. Cuántas mamás con canas en la cabeza y libros leídos quisiéramos su saber educar innato. Nuestras charlas de parque y nuestros compararnos los bebés han hecho que me sintiera muy bien acompañada este verano. Y ahora que por el invierno hemos cambiado un poco los hábitos y nos vemos menos la estoy echando mucho de menos. Como en la fábula del zorro y el principito.
La otra es Jéssica, la autora del blog "la princesa del collar de guisantes". La he conocido a través de otra amiga y no me extraña que se dedique a hacer galletas y pasteles, porque es todo dulzura. No nos hemos visto tantas veces, pero es de estas personas que te hacen sentir como en casa desde el primer momento. Hemos tenido ya conversaciones en este poco tiempo que me han alegrado el día. Ella seguro también va a ser una madre dulce cuando nazca su pequeña, no puede ser de otro modo.
Dos chicas que he conocido con el calorcito, y que espero que el frío no nos separe. Es agradable encontrarse con buena gente.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
martes, 29 de noviembre de 2011
Vuelvo a la carga, resumen de cómo estamos.
Pues eso que me he hecho el propósito de volver a escribir en el blog de forma habitual. Nuria ya tiene 5 meses que si os digo la verdad, no sé dónde los he metido. Se me han pasado en un suspiro. Parece que fué ayer que llegué del hospital. Ahora, aunque lejos de estar bien organizada, mi vida y mi casa ha dejado de ser un caos permanente de horarios y cosas por hacer, y me veo con la posibilidad de rasguñar unos minutos para escribir en el blog.
Os pongo al dia de las gentes de mi casa, como resumen de estos cinco meses. Papá pitufo, mi marido, bien de salud, jodido de trabajo, con múltiples trabajos acabados y por cobrar y un estado de nerviosismo por el tema económico evidente.
Mamá pitufa a ratos disfrutando/padeciendo de la crianza de sus niñas, a ratos preocupada como papá pitufo y muy preocupada por papá pitufo porque cree que se come mucho la cabeza y eso nunca es bueno. Muy orgullosa de sus pitufinas.
Pitufina grande, Sara, ha crecido mucho estos cinco meses. Ha evolucionado muchísimo en este tiempo, ha crecido físicamente y ya es más una niña pequeña en sus formas y en su manera de moverse. Pero la mayor evolución ha sido la mental. Pasar a ser hermana mayor le ha sentado muy bien, es muy autónoma aunque lógicamente a sus dos añitos y medio nos requiere para muchas cosas y, de lo que estoy más orgullosa, está construyendo una relación preciosa con su padre y con su hermana. Se está convirtiendo en una niña la mar de cariñosa con nosotros. Ha dejado atrás sus problemas con el habla, ahora hay que decirle que se calle.
Pitufina pequeña, Núria, la gran desconocida de este blog, es lo que Carlos González define como la hija de la vecina. Es un bebé amoroso, risueño, glotón y dormilón. Un amorcito achuchable que apunta a tener un carácter más abierto y risueño que su hermana. Es, como Sara, una niña muy alta, y ahí acaban sus parecidos. Nuria es morena, ojos marrones, tez morena, siempre dispuesta a unas risas y un bebé bastante paciente, tanto que las pocas veces que ha llorado con ganas nos hemos asustado Papá pitufo y yo pensando que le ocurría algo grave. El que sea tan plácida ha contribuido mucho a que estos primeros meses mamá Pitufa no se haya vuelto majareta.
Y por último Pitufo peludo, el Leo, está hecho un campeón. Como suponía ha recibido a Núria sin mover una pestaña, no ha advertido el cambio y sólo de vez en cuando se acerca a olerla cuando está en la hamaca. Con Sara tienen pequeñas disputas por la comida, porque se pone pedigüeño cuando ella come, con esa cara de hambre que ponen los perros y Sara le dice "Leo NOOO MIOOO, QUITAAA!!!" que supongo que en lenguaje adulto viene a decir "no me mires con esa cara que al final te lo daré y luego me arrepentiré de habertelo dado". De salud está estupendo, hace unas semanas le hicimos una analítica y salió perfecta y también está en su peso por fin. Las únicas pegas son que el tratamiento que toma para la leishmania le hace orinar mucho, y que cuando hace rato que está echado al levantarse le cuesta y renquea un poco. Que sus caderas se están deteriorando es evidente, pero dentro de todo lo que lleva encima, está fenomenal según su veterinario.
Ale, ya he quitado las telarañas del blog, que le hacía falta. Espero reengancharos y que me sigais leyendo. La próxima entrada en unos días.
Os pongo al dia de las gentes de mi casa, como resumen de estos cinco meses. Papá pitufo, mi marido, bien de salud, jodido de trabajo, con múltiples trabajos acabados y por cobrar y un estado de nerviosismo por el tema económico evidente.
Mamá pitufa a ratos disfrutando/padeciendo de la crianza de sus niñas, a ratos preocupada como papá pitufo y muy preocupada por papá pitufo porque cree que se come mucho la cabeza y eso nunca es bueno. Muy orgullosa de sus pitufinas.
Pitufina grande, Sara, ha crecido mucho estos cinco meses. Ha evolucionado muchísimo en este tiempo, ha crecido físicamente y ya es más una niña pequeña en sus formas y en su manera de moverse. Pero la mayor evolución ha sido la mental. Pasar a ser hermana mayor le ha sentado muy bien, es muy autónoma aunque lógicamente a sus dos añitos y medio nos requiere para muchas cosas y, de lo que estoy más orgullosa, está construyendo una relación preciosa con su padre y con su hermana. Se está convirtiendo en una niña la mar de cariñosa con nosotros. Ha dejado atrás sus problemas con el habla, ahora hay que decirle que se calle.
Pitufina pequeña, Núria, la gran desconocida de este blog, es lo que Carlos González define como la hija de la vecina. Es un bebé amoroso, risueño, glotón y dormilón. Un amorcito achuchable que apunta a tener un carácter más abierto y risueño que su hermana. Es, como Sara, una niña muy alta, y ahí acaban sus parecidos. Nuria es morena, ojos marrones, tez morena, siempre dispuesta a unas risas y un bebé bastante paciente, tanto que las pocas veces que ha llorado con ganas nos hemos asustado Papá pitufo y yo pensando que le ocurría algo grave. El que sea tan plácida ha contribuido mucho a que estos primeros meses mamá Pitufa no se haya vuelto majareta.
Y por último Pitufo peludo, el Leo, está hecho un campeón. Como suponía ha recibido a Núria sin mover una pestaña, no ha advertido el cambio y sólo de vez en cuando se acerca a olerla cuando está en la hamaca. Con Sara tienen pequeñas disputas por la comida, porque se pone pedigüeño cuando ella come, con esa cara de hambre que ponen los perros y Sara le dice "Leo NOOO MIOOO, QUITAAA!!!" que supongo que en lenguaje adulto viene a decir "no me mires con esa cara que al final te lo daré y luego me arrepentiré de habertelo dado". De salud está estupendo, hace unas semanas le hicimos una analítica y salió perfecta y también está en su peso por fin. Las únicas pegas son que el tratamiento que toma para la leishmania le hace orinar mucho, y que cuando hace rato que está echado al levantarse le cuesta y renquea un poco. Que sus caderas se están deteriorando es evidente, pero dentro de todo lo que lleva encima, está fenomenal según su veterinario.
Ale, ya he quitado las telarañas del blog, que le hacía falta. Espero reengancharos y que me sigais leyendo. La próxima entrada en unos días.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
La mejor forma de dormir
Hola, ya se que no estoy muy activa precisamente. Bueno es que los pocos momentos que tengo de paz con mis dos princesas los dedico a descansar. Hoy he encontrado buscando otra cosa este bonito video de imágenes de colecho. Lo comparto con vosotros, porque es algo que practico con mis hijas, y porque el video transmite mucha de la paz que se siente haciéndolo.
Disfrutadlo
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miércoles, 29 de junio de 2011
Ya está aquí Nuria!!
Sólo escribo una entrada cortita para deciros que Núria ha nacido ya. Nació el 20 de Junio, el Lunes de la semana pasada a las 4:30 de la madrugada. Rompí aguas hacia las siete y media del domingo y de madrugada empezaron las contracciones. Fué un parto muy rápido, sin complicaciones, aunque un poco acelerado y desatendido. Ya lo explicaré con más calma porque da para una entrada a parte.
Núria pesó 2,760kg al nacer, y se enganchó estupendamente al pecho en su primera hora de vida. Esta vez no he tenido problemas ni de grietas ni de subida de la leche ni nada de nada.
La verdad que está siendo una gozada de postparto, al contrario del de Sara. Yo estoy físicamente más fuerte (en el de Sara tuve mucha anemia), las visitas están siendo muy escalonadas, y Núria parece que va a ser de esos bebés tipo tranquilos que sólo tiene la vecina (aunque no lo diré muy alto, con sólo una semana no se sabe que genio va a sacar la peque en el futuro)
Sara sí que está dando muestras de celos y nervios estos días, aunque parece que día a día los va controlando mejor. Lo que más se le oye decir, de todas formas es: "¡Apa!" o algo así que quiere decir "Guapa", mientras acaricia a la bebé. Vamos a darle tiempo a ver cómo se va adaptando, pero de momento tiene pinta que lo va a llevar bien.
La experiencia de la lactancia en tándem también la explicaré en una entrada aparte, sólo decir aquí creo que está beneficiando a Sara para que acepte mejor los cambios.
Bueno, ya entenderéis que voy a escribir menos a menudo estos días hasta que nos adaptemos. Un besazo a todos los que me leeis y ¡¡¡feliz veranito!!.
Núria pesó 2,760kg al nacer, y se enganchó estupendamente al pecho en su primera hora de vida. Esta vez no he tenido problemas ni de grietas ni de subida de la leche ni nada de nada.
La verdad que está siendo una gozada de postparto, al contrario del de Sara. Yo estoy físicamente más fuerte (en el de Sara tuve mucha anemia), las visitas están siendo muy escalonadas, y Núria parece que va a ser de esos bebés tipo tranquilos que sólo tiene la vecina (aunque no lo diré muy alto, con sólo una semana no se sabe que genio va a sacar la peque en el futuro)
Sara sí que está dando muestras de celos y nervios estos días, aunque parece que día a día los va controlando mejor. Lo que más se le oye decir, de todas formas es: "¡Apa!" o algo así que quiere decir "Guapa", mientras acaricia a la bebé. Vamos a darle tiempo a ver cómo se va adaptando, pero de momento tiene pinta que lo va a llevar bien.
La experiencia de la lactancia en tándem también la explicaré en una entrada aparte, sólo decir aquí creo que está beneficiando a Sara para que acepte mejor los cambios.
Bueno, ya entenderéis que voy a escribir menos a menudo estos días hasta que nos adaptemos. Un besazo a todos los que me leeis y ¡¡¡feliz veranito!!.
jueves, 16 de junio de 2011
Principio feliz
Pensaba titular esta entrada como final feliz, pero en realidad, estaréis de acuerdo conmigo no es un final, es un principio.
Me da muchísima alegría y me hace mucha ilusión escribir esta entrada para contaros que Ana y Cristóbal tienen desde hace dos días a sus dos hijos en casa. Seguro que recodáis su historia pero por si acaso, os dejo los enlaces de las entradas anteriores en las que he hablado de ellos:
http://patucosypatas.blogspot.com/2010/11/con-el-corazon-encogido.html
http://patucosypatas.blogspot.com/2010/12/esperanzados.html
http://patucosypatas.blogspot.com/2011/04/ya-estan-aqui-los-gemelos.html
Este ha sido un embarazo muy duro, por el que ningún ginecólogo apostaba, ya que el síndrome que padecían tiene un 80% de posibilidades de que ninguno de los dos niños llegue a sobrevivir. Ellos han luchado mucho por sus hijos y al fin ya los tienen en casa. Desde que nacieron han dado algún que otro susto más a sus padres. A uno de ellos, el último que ha ido a casa, le han hecho tenido que hacer transfusiones de sangre y finalmente le han tenido que operar una hernia. El otro, que ya lleva algunos días más en casa, les han dicho que va a tener alguna secuela por su prematuridad a nivel motor, aunque parece que seguramente será leve, nada que le vaya a impedir hacer vida normal en un futuro.
Y bueno, como comprendéis, el entorno de esta pareja estamos muy contentos. Ellos también lo están, y también un poco abrumados por el faenón que se les viene encima. Esta entrada no podía dejar de escribirla y compartir la alegría de que a veces la vida sea justa y estos dos bebés-milagro estén en casa para que sus papás empiecen por fin a disfrutar de lo bueno y bonito de la paternidad. De sufrir por sus hijos ya han tenido bastante.
Me da muchísima alegría y me hace mucha ilusión escribir esta entrada para contaros que Ana y Cristóbal tienen desde hace dos días a sus dos hijos en casa. Seguro que recodáis su historia pero por si acaso, os dejo los enlaces de las entradas anteriores en las que he hablado de ellos:
http://patucosypatas.blogspot.com/2010/11/con-el-corazon-encogido.html
http://patucosypatas.blogspot.com/2010/12/esperanzados.html
http://patucosypatas.blogspot.com/2011/04/ya-estan-aqui-los-gemelos.html
Este ha sido un embarazo muy duro, por el que ningún ginecólogo apostaba, ya que el síndrome que padecían tiene un 80% de posibilidades de que ninguno de los dos niños llegue a sobrevivir. Ellos han luchado mucho por sus hijos y al fin ya los tienen en casa. Desde que nacieron han dado algún que otro susto más a sus padres. A uno de ellos, el último que ha ido a casa, le han hecho tenido que hacer transfusiones de sangre y finalmente le han tenido que operar una hernia. El otro, que ya lleva algunos días más en casa, les han dicho que va a tener alguna secuela por su prematuridad a nivel motor, aunque parece que seguramente será leve, nada que le vaya a impedir hacer vida normal en un futuro.
Y bueno, como comprendéis, el entorno de esta pareja estamos muy contentos. Ellos también lo están, y también un poco abrumados por el faenón que se les viene encima. Esta entrada no podía dejar de escribirla y compartir la alegría de que a veces la vida sea justa y estos dos bebés-milagro estén en casa para que sus papás empiecen por fin a disfrutar de lo bueno y bonito de la paternidad. De sufrir por sus hijos ya han tenido bastante.
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martes, 7 de junio de 2011
Sara dos años
Buff!! ya hace quince días del cumple de Sara!! y yo sin comentarlo por aquí. Tengo el blog muy dejado de la mano de Dios. Bueno, espero que me comprendáis, he entrado en la semana 38 de embarazo, ha sido el cumple de mi pequeña y además me han atacado un catarro (del que no me podía medicar) y un dolor de muelas de juicio (ídem). Así que he estado un poco, muy, bastante...agotada.
Pero que mi niña ha hecho dos años lo tengo que comentar. Ya dos años desde que nació, cómo pasa el tiempo y cómo ha crecido mi bebé. Ha crecido en inteligencia y belleza, parafraseando a los evangelios, jajaja. Ya es una niña pequeña con mucha personalidad, con genio, dulce, cariñosa, cabezota, sensible. Está entrando en esa fase que tienen los niños pequeños en que te los comerías con sus monerías y a los diez minutos los matarías de lo borricos que se ponen. Además sigue hipersensible y enmadradísima con sus celitos.
No le entendemos casi nada de lo que dice. Sí que intenta hablar mucho, y yo entiendo que me quiere decir cosas concretas, que se quiere expresar, y es muy frustrante para ella y para nosotros no entenderla. Sé que si la entendiéramos mejor cuando habla los celos serían más llevaderos para todos. De todas maneras en los últimos días entendemos alguna palabra más: "ía" y señala mi barriga, creemos que quiere decir "Núria", "Papá" y "Mamá" ya por fin lo dice con mucha claridad. Creo que "papá" de todas formas ahora es cualquier hombre que conozca, porque ya la he pescado diciendo papá a algún vecino, algún padre de la guardería y a su abuelo. Conoce perfectamente las partes del cuerpo, le encanta que le digamos los nombres y ella señalarlos, hay algunos como "pie" que sí que dice perfectamente. También dice "illa", "zapatilla" para que la calcemos al bajar de la cama...cada día una o dos palabrejitas más.
Tiene ya unos hábitos de higiene y varias rutinas diarias muy bien adquiridas, que le gusta seguir y a veces te las marca ella misma. Le encanta ayudar a poner la mesa, por ejemplo, disfruta del baño, del momento de ir a la cama... Eso hace que la mayor parte del día esté de bastante buen humor, y que la tarea de atenderla sola con mi barrigón de 38 semanas (Miguel habitualmente se va antes de las 8 y vuelve después de las 20:30) sea más llevadera, por lo menos a nivel emocional, ya que es más fácil atenderla con sonrisas que con llantos y rabietas.
Y bueno hasta aquí el repasillo de cómo está Sara con sus preciosos dos años (seguro que se me ha notado un poco la pasión de madre). A ver si en unos días me animo y hago otra entrada de cómo va mi embarazo en su recta final. Ya os adelanto, supongo que lo comprendéis, que una vez nazca Nuria el blog cerrará por maternidad una temporadita. Por si ocurre antes de mi próxima entrada, un beso a todos y feliz verano.
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jueves, 5 de mayo de 2011
De celos
Estoy en la semana 33 de embarazo. Todo está yendo bastante bien a nivel físico, he tenido un par de tardes que me han dado contracciones, pero vamos, en general me encuentro bien, algo cansada, pero con la barriga que llevo a cuestas, atender a Sara y la casa y Leo, me parece que es normal.
Mis dos bichillos estas dos últimas semanas parecen haberse puesto de acuerdo para darme más faena. Por un lado está Leo, que como a buen animal, la primavera la sangre le altera. O sea, que el pobre anda cardíaco porque todas las perras del barrio andan en celo, y las hormonas están en el aire. Además está cambiando al pelo de verano, por lo que cuidarle estos días también se complica: hay que cepillarle más y aún así suelta una cantidad ingente de pelo. Va alterado en los paseos, olisqueando y tirando mucho de la correa. Eso en cuanto a su comportamiento. Además estos días has de ir pendiente del comportamiento de los demás perros, en especial de los perros cuyos dueños son tan irresponsables de llevarlos sin correa. Yo puedo llegar a entender que un perro pequeño impone menos y a la gente le importe poco que vaya suelto y el dueño el resto del año se aproveche de eso, pero estamos en la época de los celos de las perras. Los perros por el pueblo siempre deben ir atados, y en esta época más que nunca, porque sus reacciones no son las normales, en estos días todos los perros son más propensos a las peleas. Con lo fácil que es evitar esto si todos los animales van como es debido.
Respecto a si Leo está alterado por la venida de Nuria, o si es posible que le den celos a él, es una posibilidad que, teniendo la experiencia de cómo se comportó cuando nació Sara, no me preocupa en absoluto. Por supuesto volveremos a seguir las mismas pautas de presentación que nos fueron tan bien con Sara y estaremos vigilantes a cualquier cambio con respecto a su relación con las niñas, y continuaremos con la norma básica de que niñas y perro nunca se dejan solos.
La que sí me preocupa es Sara. Que ya está empezando a tener manifestaciones de celos. En casa habíamos notado a la niña más llorona hacía días, y últimamente hace varios despertares en la noche, ella que tan bien duerme normalmente. Pero como también pasó en Semana Santa unos días complicados porque estuvo con conjuntivitis, mucha congestión y fiebre, pensábamos que quizás era que no se había acabado de recuperar.
Pero ayer al recogerla de la guardería sus cuidadoras, Cristina y MªJosé me comentaron que ellas estaban notando celos en Sara. Lleva esta semana sin dormir en la guardería, y al parecer está toda la mañana abrazada a ellas y con muchos episodios de llanto, cosa que les llama la atención mucho, porque normalmente rara vez llora. Me aconsejaron que la mimemos mucho, e intentemos que las atenciones sean en positivo ("oh que bien ha hecho esto Sara") y evitemos reñirle para que no entre en una dinámica de portarse mal para llamar la atención. Sobretodo que una vez nazca Nuria la impliquemos todo lo posible en su cuidado (teniendo en cuenta que tiene 2 añitos, no se como va a ser eso...) Y si ya ha empezado a pasarlo mal cuando aún queda mes y pico para que nazca su hermana, me agobia pensar cómo lo va a pasar después.
Ayer una buena amiga me dijo que estaba preocupada por mí, por cómo iba a poder organizarme con la llegada de Núria. Le agradezco la preocupación, sé la primera que lo voy a pasar apurada unos cuantos meses (o el primer año) con las dos niñas pequeñas y todo. Pero al fin y al cabo es algo que he decidido yo, como persona adulta y madre, conscientemente. Pero me duele el dolor de mi hija, que no ha decidido nada de los cambios que se avecinan en su vida. Desde aquí a las que ya teneis experiencia, por favor, dadme consejos para ayudar a mi princesa a sobrellevar este cambio.
Mis dos bichillos estas dos últimas semanas parecen haberse puesto de acuerdo para darme más faena. Por un lado está Leo, que como a buen animal, la primavera la sangre le altera. O sea, que el pobre anda cardíaco porque todas las perras del barrio andan en celo, y las hormonas están en el aire. Además está cambiando al pelo de verano, por lo que cuidarle estos días también se complica: hay que cepillarle más y aún así suelta una cantidad ingente de pelo. Va alterado en los paseos, olisqueando y tirando mucho de la correa. Eso en cuanto a su comportamiento. Además estos días has de ir pendiente del comportamiento de los demás perros, en especial de los perros cuyos dueños son tan irresponsables de llevarlos sin correa. Yo puedo llegar a entender que un perro pequeño impone menos y a la gente le importe poco que vaya suelto y el dueño el resto del año se aproveche de eso, pero estamos en la época de los celos de las perras. Los perros por el pueblo siempre deben ir atados, y en esta época más que nunca, porque sus reacciones no son las normales, en estos días todos los perros son más propensos a las peleas. Con lo fácil que es evitar esto si todos los animales van como es debido.
Respecto a si Leo está alterado por la venida de Nuria, o si es posible que le den celos a él, es una posibilidad que, teniendo la experiencia de cómo se comportó cuando nació Sara, no me preocupa en absoluto. Por supuesto volveremos a seguir las mismas pautas de presentación que nos fueron tan bien con Sara y estaremos vigilantes a cualquier cambio con respecto a su relación con las niñas, y continuaremos con la norma básica de que niñas y perro nunca se dejan solos.
La que sí me preocupa es Sara. Que ya está empezando a tener manifestaciones de celos. En casa habíamos notado a la niña más llorona hacía días, y últimamente hace varios despertares en la noche, ella que tan bien duerme normalmente. Pero como también pasó en Semana Santa unos días complicados porque estuvo con conjuntivitis, mucha congestión y fiebre, pensábamos que quizás era que no se había acabado de recuperar.
Pero ayer al recogerla de la guardería sus cuidadoras, Cristina y MªJosé me comentaron que ellas estaban notando celos en Sara. Lleva esta semana sin dormir en la guardería, y al parecer está toda la mañana abrazada a ellas y con muchos episodios de llanto, cosa que les llama la atención mucho, porque normalmente rara vez llora. Me aconsejaron que la mimemos mucho, e intentemos que las atenciones sean en positivo ("oh que bien ha hecho esto Sara") y evitemos reñirle para que no entre en una dinámica de portarse mal para llamar la atención. Sobretodo que una vez nazca Nuria la impliquemos todo lo posible en su cuidado (teniendo en cuenta que tiene 2 añitos, no se como va a ser eso...) Y si ya ha empezado a pasarlo mal cuando aún queda mes y pico para que nazca su hermana, me agobia pensar cómo lo va a pasar después.
Ayer una buena amiga me dijo que estaba preocupada por mí, por cómo iba a poder organizarme con la llegada de Núria. Le agradezco la preocupación, sé la primera que lo voy a pasar apurada unos cuantos meses (o el primer año) con las dos niñas pequeñas y todo. Pero al fin y al cabo es algo que he decidido yo, como persona adulta y madre, conscientemente. Pero me duele el dolor de mi hija, que no ha decidido nada de los cambios que se avecinan en su vida. Desde aquí a las que ya teneis experiencia, por favor, dadme consejos para ayudar a mi princesa a sobrellevar este cambio.
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