... de mirar sin verte. ¿Qué ha tenido la culpa de tu mala suerte, mi rosa de abril?
Hoy hace un mes que acaricié por última vez la cabeza de mi Leo y le susurré al oído "Te quiero, no lo dudes, siempre te querremos" y el Miguel se lo llevó a despedirse de su campo, y después al veterinario para que descansara. Hace un mes que sacrificamos a Leo.
Antes de semana santa tuvo una fuerte diarrea, eso hizo que bajaran sus defensas y ahí la enfermedad se ha hecho fuerte y, aunque lo hemos intentado, los últimos días estaba claro que el tratamiento no estaba haciendo efecto. Un perro enfermo de leishmania activa es un peligro de contagio para el resto de animales, así que la decisión era clara...por él, por nosotros, por el resto. Pero por más clara no es menos dura de tomar.
La mañana más dura de mi vida la pasé jugando con mis hijas y tirando las cosas del Leo, haciendo ver que no pasaba nada. Aguantando el tipo por mis niñas, mientras mi corazón estaba destrozado cantaba las canciones de "El Rey León".
Y así llevo un mes. Aguantando el tipo por mis niñas y aguantando el tipo por el Miguel. Y aguantando el tipo porque la mayor parte de la gente no entiende que mi perro era mi familia. "No lo compares con tus hijas". Pues claro que no lo comparo, por supuesto que no tiene nada que ver.
No hay nada que comparar, el amor multiplica, no resta. Es amor y es dolor lo que siento por mi perro, tiene su lugar, es uno más de mis amores. Lo va a ser siempre aunque ya no esté.
Porque han sido siete años maravillosos. Descubrí Yecla callejeando contigo de la correa siendo tu cachorro, las preciosas calles empinadas alrededor de la Iglesia Vieja. Vimos también juntos el Arabí y no podré pisar el Arabilejo sin recordar como te metiste en una de las cazoletas de cabeza porque tenía agua y salíste empapado, te sacudiste y nos empapaste a nosotros. No volveré a pasar por la ronda al lado del cementerio sin acordarme de nuestros fantásticos paseos por el Cerro del Castillo.
Porque no puedo estar en nuestro campo sin coger una piedra del suelo para tirartela para jugar...Y en casa, cada minuto de cada hora me parece que vas a doblar la esquina del pasillo o, ahora mismo, sentada en el ordenador, vas a apoyar tu cabeza en mis rodillas, como solías.
Porque no podré recordar mis embarazos y la niñez de Sara y Núria sin tu recuerdo. Mis primeras sospechas de embarazo fueron porque me lamias la barriga al llegar a casa, antes incluso de tener retrasos. Y esas largas tardes en las que tenía contracciones y tu te echabas a mi lado y gemías cuando tenía dolor ¿como lo notabas?. La primera palabra que dijo Sara fué "Líiio", y a las dos les ha encantado compartir coscorros de pan contigo. Núria se tronchaba de risa cuando al llegar a casa salías a saludarnos.
Porque sin haberte tenido no habria conocido a Juan y Feli ni a Jose y Yolanda, los dueños de Luna, los dueños de Urko, a los que considero buenos amigos.
Porque aunque en estos siete años han habido también cosas muy feas, como las discusiones con la familia y los vecinos, y tus enfermedades y tus últimos días, que han sido horribles, tenerte es una de las cosas mejores que hecho en mi vida. Una de las cosas que más me ha hecho feliz en mi vida. La diferencia entre estar sola y estar en compañía.
En estos días, gente que no me conoce de nada me para por la calle y me pregunta por ti. "¿Y ese perro blanco que siempre llevabas?, que gracia me hacía siempre al ladito de las niñas, sin tirar ni nada" "Nena, perdona ¿es que se te ha muerto el perro que hace días que te veo sin el?" El viernes mismo una mujer muy graciosa "En este paseo falta uno". Y yo les explico que te hemos sacrificado, agradecida de poder recordarte, de que otros se den cuenta que no estás y te recuerden con tanto cariño. Haber sido la dueña de Leo es una de las cosas de las que siempre estaré orgullosa. Te quiero mi Leíto, no lo dudes, siempre te querremos.
martes, 12 de junio de 2012
martes, 13 de marzo de 2012
Feliz
Hoy martes y trece del año 2012, fecha que parece tan funesta, puedo decir que soy relativamente feliz. Siempre en la vida las cosas se pueden mejorar, hay cosas que me preocupan, pero en general puedo decir que soy relativamente feliz.
Cosas que me preocupan: Leo mantiene un brote de su leishmaniosis que hace que prácticamente tenga en una herida perpetua sus cuartos traseros. A veces apestan sus heridas a pus, otras parece que se van a cerrar definitivamente, pero vuelven a abrirse nuevas pupas. En un bucle desde hace varios meses. En positivo, que la analítica que tiene es de un perro sano, el parásito no le ha afectado los órganos internos y el animal está contento, aparte de la molestia de sus heridas, que procuramos aliviar con pomadas.
Otra cosa que me preocupa es que mi hija Sara pueda ir el año que viene al cole que queremos que vaya. Nada especial, es el cole de al lado de casa, y por proximidad en principio nos toca, pero hasta que no salgan las listas de admitidos pues ahí estamos, con la incertidumbre.
Me preocupa mi padre, y su tensión arterial que no se acaba de controlar.
Y me preocupa, como a la mayor parte de los ciudadanos de este país, las consecuencias que en mi pequeña economía familiar tenga esta crisis que nos han enviado los banqueros y que vamos a pagar los curritos. Se me ha pasado por la cabeza el autoempleo, pero después me veo con mis dos nenas y pienso que tengo "autoempleo" para un rato aún. Pero me rondan cosas por la cabeza.
Lo que contribuye a mi equilibrio son sobre todo mis dos niñas. Sara ya tiene (parece mentira) dos años y diez meses, es una niña pequeña muy cariñosa, despierta, un poco desobediente (y aunque me saca de quicio a veces, me gusta que tenga personalidad) tímida y lista. Muchas veces al día me meo de la risa con sus salidas, está lo que se dice comúnmente como para comérsela.
Núria también está para comérsela, la verdad. Núria ya tiene (esta parece aún más mentira) casi nueve meses. Es una bebé ya muy divertida, le encanta bailar, parlotear, hacer palmitas y chillar cuando sus papás intentan ver el telediario (cosa que visto lo que hay que ver hay que agradecerle). Son el día y la noche, tanto físicamente como en carácter. No parece haber de momento grandes celos, supongo que cuando Núria crezca algo más la competencia entre hermanas será más evidente. De momento se buscan mucho y tienen diariamente momentos de juegos y risas.
Hay momentos, muchos, en que las dos necesitan mi atención, y si, como habitualmente me pasa, estoy sola, me agobio. Hay días que el cansancio me puede y me siento muy sola en el páramo yeclano. Lloro de impotencia y rabia casi a diario en algún momento.
Pero en general, la mayor parte de los minutos de las horas que conforman mi día a día, tengo la sensación de que no me puedo quejar con mi suerte: que tengo un marido al que amo y que me quiere, que tengo dos niñas preciosas que crecen fuertes, sanas, listas y felices, que tengo un perro al que mantengo estable en sus enfermedades y que creo que es feliz, y aunque hecho de menos mi tierra y mi gente todos los días he conocido a buenas amigas por estos lares que me hacen menos áspera la soledad. No está mal.
Cosas que me preocupan: Leo mantiene un brote de su leishmaniosis que hace que prácticamente tenga en una herida perpetua sus cuartos traseros. A veces apestan sus heridas a pus, otras parece que se van a cerrar definitivamente, pero vuelven a abrirse nuevas pupas. En un bucle desde hace varios meses. En positivo, que la analítica que tiene es de un perro sano, el parásito no le ha afectado los órganos internos y el animal está contento, aparte de la molestia de sus heridas, que procuramos aliviar con pomadas.
Otra cosa que me preocupa es que mi hija Sara pueda ir el año que viene al cole que queremos que vaya. Nada especial, es el cole de al lado de casa, y por proximidad en principio nos toca, pero hasta que no salgan las listas de admitidos pues ahí estamos, con la incertidumbre.
Me preocupa mi padre, y su tensión arterial que no se acaba de controlar.
Y me preocupa, como a la mayor parte de los ciudadanos de este país, las consecuencias que en mi pequeña economía familiar tenga esta crisis que nos han enviado los banqueros y que vamos a pagar los curritos. Se me ha pasado por la cabeza el autoempleo, pero después me veo con mis dos nenas y pienso que tengo "autoempleo" para un rato aún. Pero me rondan cosas por la cabeza.
Lo que contribuye a mi equilibrio son sobre todo mis dos niñas. Sara ya tiene (parece mentira) dos años y diez meses, es una niña pequeña muy cariñosa, despierta, un poco desobediente (y aunque me saca de quicio a veces, me gusta que tenga personalidad) tímida y lista. Muchas veces al día me meo de la risa con sus salidas, está lo que se dice comúnmente como para comérsela.
Núria también está para comérsela, la verdad. Núria ya tiene (esta parece aún más mentira) casi nueve meses. Es una bebé ya muy divertida, le encanta bailar, parlotear, hacer palmitas y chillar cuando sus papás intentan ver el telediario (cosa que visto lo que hay que ver hay que agradecerle). Son el día y la noche, tanto físicamente como en carácter. No parece haber de momento grandes celos, supongo que cuando Núria crezca algo más la competencia entre hermanas será más evidente. De momento se buscan mucho y tienen diariamente momentos de juegos y risas.
Hay momentos, muchos, en que las dos necesitan mi atención, y si, como habitualmente me pasa, estoy sola, me agobio. Hay días que el cansancio me puede y me siento muy sola en el páramo yeclano. Lloro de impotencia y rabia casi a diario en algún momento.
Pero en general, la mayor parte de los minutos de las horas que conforman mi día a día, tengo la sensación de que no me puedo quejar con mi suerte: que tengo un marido al que amo y que me quiere, que tengo dos niñas preciosas que crecen fuertes, sanas, listas y felices, que tengo un perro al que mantengo estable en sus enfermedades y que creo que es feliz, y aunque hecho de menos mi tierra y mi gente todos los días he conocido a buenas amigas por estos lares que me hacen menos áspera la soledad. No está mal.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Nueva gente
Esta entrada la quiero dedicar a dos personas, dos mamás que he conocido estos últimos meses, mis dos más recientes amigas. Pero las siento ya muy queridas, por eso las traigo aquí, donde reflexiono de mis quereres.
Una forma parte de "la invasión de Ontur" (es que de no conocer a nadie, he conocido en pocos meses de siete a ocho personas de este pueblo), es María. María es una joven madre veterana que he conocido en las tardes en el parque. Una chica tímida que tiene un bebé quince días menor que Núria y una niña de cinco años. Para mí un ejemplo de la madre que quiero ser por como se tratan su hija mayor y ella.
María no creo que piense en crianzas respetuosas ni en educaciones de tal o cual manera, pero como es dulce en sí misma, trata así a sus chiquillos, respetándoles, con cariño. Dándoles sus límites y su espacio. Cuántas mamás con canas en la cabeza y libros leídos quisiéramos su saber educar innato. Nuestras charlas de parque y nuestros compararnos los bebés han hecho que me sintiera muy bien acompañada este verano. Y ahora que por el invierno hemos cambiado un poco los hábitos y nos vemos menos la estoy echando mucho de menos. Como en la fábula del zorro y el principito.
La otra es Jéssica, la autora del blog "la princesa del collar de guisantes". La he conocido a través de otra amiga y no me extraña que se dedique a hacer galletas y pasteles, porque es todo dulzura. No nos hemos visto tantas veces, pero es de estas personas que te hacen sentir como en casa desde el primer momento. Hemos tenido ya conversaciones en este poco tiempo que me han alegrado el día. Ella seguro también va a ser una madre dulce cuando nazca su pequeña, no puede ser de otro modo.
Dos chicas que he conocido con el calorcito, y que espero que el frío no nos separe. Es agradable encontrarse con buena gente.
Una forma parte de "la invasión de Ontur" (es que de no conocer a nadie, he conocido en pocos meses de siete a ocho personas de este pueblo), es María. María es una joven madre veterana que he conocido en las tardes en el parque. Una chica tímida que tiene un bebé quince días menor que Núria y una niña de cinco años. Para mí un ejemplo de la madre que quiero ser por como se tratan su hija mayor y ella.
María no creo que piense en crianzas respetuosas ni en educaciones de tal o cual manera, pero como es dulce en sí misma, trata así a sus chiquillos, respetándoles, con cariño. Dándoles sus límites y su espacio. Cuántas mamás con canas en la cabeza y libros leídos quisiéramos su saber educar innato. Nuestras charlas de parque y nuestros compararnos los bebés han hecho que me sintiera muy bien acompañada este verano. Y ahora que por el invierno hemos cambiado un poco los hábitos y nos vemos menos la estoy echando mucho de menos. Como en la fábula del zorro y el principito.
La otra es Jéssica, la autora del blog "la princesa del collar de guisantes". La he conocido a través de otra amiga y no me extraña que se dedique a hacer galletas y pasteles, porque es todo dulzura. No nos hemos visto tantas veces, pero es de estas personas que te hacen sentir como en casa desde el primer momento. Hemos tenido ya conversaciones en este poco tiempo que me han alegrado el día. Ella seguro también va a ser una madre dulce cuando nazca su pequeña, no puede ser de otro modo.
Dos chicas que he conocido con el calorcito, y que espero que el frío no nos separe. Es agradable encontrarse con buena gente.
martes, 29 de noviembre de 2011
Vuelvo a la carga, resumen de cómo estamos.
Pues eso que me he hecho el propósito de volver a escribir en el blog de forma habitual. Nuria ya tiene 5 meses que si os digo la verdad, no sé dónde los he metido. Se me han pasado en un suspiro. Parece que fué ayer que llegué del hospital. Ahora, aunque lejos de estar bien organizada, mi vida y mi casa ha dejado de ser un caos permanente de horarios y cosas por hacer, y me veo con la posibilidad de rasguñar unos minutos para escribir en el blog.
Os pongo al dia de las gentes de mi casa, como resumen de estos cinco meses. Papá pitufo, mi marido, bien de salud, jodido de trabajo, con múltiples trabajos acabados y por cobrar y un estado de nerviosismo por el tema económico evidente.
Mamá pitufa a ratos disfrutando/padeciendo de la crianza de sus niñas, a ratos preocupada como papá pitufo y muy preocupada por papá pitufo porque cree que se come mucho la cabeza y eso nunca es bueno. Muy orgullosa de sus pitufinas.
Pitufina grande, Sara, ha crecido mucho estos cinco meses. Ha evolucionado muchísimo en este tiempo, ha crecido físicamente y ya es más una niña pequeña en sus formas y en su manera de moverse. Pero la mayor evolución ha sido la mental. Pasar a ser hermana mayor le ha sentado muy bien, es muy autónoma aunque lógicamente a sus dos añitos y medio nos requiere para muchas cosas y, de lo que estoy más orgullosa, está construyendo una relación preciosa con su padre y con su hermana. Se está convirtiendo en una niña la mar de cariñosa con nosotros. Ha dejado atrás sus problemas con el habla, ahora hay que decirle que se calle.
Pitufina pequeña, Núria, la gran desconocida de este blog, es lo que Carlos González define como la hija de la vecina. Es un bebé amoroso, risueño, glotón y dormilón. Un amorcito achuchable que apunta a tener un carácter más abierto y risueño que su hermana. Es, como Sara, una niña muy alta, y ahí acaban sus parecidos. Nuria es morena, ojos marrones, tez morena, siempre dispuesta a unas risas y un bebé bastante paciente, tanto que las pocas veces que ha llorado con ganas nos hemos asustado Papá pitufo y yo pensando que le ocurría algo grave. El que sea tan plácida ha contribuido mucho a que estos primeros meses mamá Pitufa no se haya vuelto majareta.
Y por último Pitufo peludo, el Leo, está hecho un campeón. Como suponía ha recibido a Núria sin mover una pestaña, no ha advertido el cambio y sólo de vez en cuando se acerca a olerla cuando está en la hamaca. Con Sara tienen pequeñas disputas por la comida, porque se pone pedigüeño cuando ella come, con esa cara de hambre que ponen los perros y Sara le dice "Leo NOOO MIOOO, QUITAAA!!!" que supongo que en lenguaje adulto viene a decir "no me mires con esa cara que al final te lo daré y luego me arrepentiré de habertelo dado". De salud está estupendo, hace unas semanas le hicimos una analítica y salió perfecta y también está en su peso por fin. Las únicas pegas son que el tratamiento que toma para la leishmania le hace orinar mucho, y que cuando hace rato que está echado al levantarse le cuesta y renquea un poco. Que sus caderas se están deteriorando es evidente, pero dentro de todo lo que lleva encima, está fenomenal según su veterinario.
Ale, ya he quitado las telarañas del blog, que le hacía falta. Espero reengancharos y que me sigais leyendo. La próxima entrada en unos días.
Os pongo al dia de las gentes de mi casa, como resumen de estos cinco meses. Papá pitufo, mi marido, bien de salud, jodido de trabajo, con múltiples trabajos acabados y por cobrar y un estado de nerviosismo por el tema económico evidente.
Mamá pitufa a ratos disfrutando/padeciendo de la crianza de sus niñas, a ratos preocupada como papá pitufo y muy preocupada por papá pitufo porque cree que se come mucho la cabeza y eso nunca es bueno. Muy orgullosa de sus pitufinas.
Pitufina grande, Sara, ha crecido mucho estos cinco meses. Ha evolucionado muchísimo en este tiempo, ha crecido físicamente y ya es más una niña pequeña en sus formas y en su manera de moverse. Pero la mayor evolución ha sido la mental. Pasar a ser hermana mayor le ha sentado muy bien, es muy autónoma aunque lógicamente a sus dos añitos y medio nos requiere para muchas cosas y, de lo que estoy más orgullosa, está construyendo una relación preciosa con su padre y con su hermana. Se está convirtiendo en una niña la mar de cariñosa con nosotros. Ha dejado atrás sus problemas con el habla, ahora hay que decirle que se calle.
Pitufina pequeña, Núria, la gran desconocida de este blog, es lo que Carlos González define como la hija de la vecina. Es un bebé amoroso, risueño, glotón y dormilón. Un amorcito achuchable que apunta a tener un carácter más abierto y risueño que su hermana. Es, como Sara, una niña muy alta, y ahí acaban sus parecidos. Nuria es morena, ojos marrones, tez morena, siempre dispuesta a unas risas y un bebé bastante paciente, tanto que las pocas veces que ha llorado con ganas nos hemos asustado Papá pitufo y yo pensando que le ocurría algo grave. El que sea tan plácida ha contribuido mucho a que estos primeros meses mamá Pitufa no se haya vuelto majareta.
Y por último Pitufo peludo, el Leo, está hecho un campeón. Como suponía ha recibido a Núria sin mover una pestaña, no ha advertido el cambio y sólo de vez en cuando se acerca a olerla cuando está en la hamaca. Con Sara tienen pequeñas disputas por la comida, porque se pone pedigüeño cuando ella come, con esa cara de hambre que ponen los perros y Sara le dice "Leo NOOO MIOOO, QUITAAA!!!" que supongo que en lenguaje adulto viene a decir "no me mires con esa cara que al final te lo daré y luego me arrepentiré de habertelo dado". De salud está estupendo, hace unas semanas le hicimos una analítica y salió perfecta y también está en su peso por fin. Las únicas pegas son que el tratamiento que toma para la leishmania le hace orinar mucho, y que cuando hace rato que está echado al levantarse le cuesta y renquea un poco. Que sus caderas se están deteriorando es evidente, pero dentro de todo lo que lleva encima, está fenomenal según su veterinario.
Ale, ya he quitado las telarañas del blog, que le hacía falta. Espero reengancharos y que me sigais leyendo. La próxima entrada en unos días.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
La mejor forma de dormir
Hola, ya se que no estoy muy activa precisamente. Bueno es que los pocos momentos que tengo de paz con mis dos princesas los dedico a descansar. Hoy he encontrado buscando otra cosa este bonito video de imágenes de colecho. Lo comparto con vosotros, porque es algo que practico con mis hijas, y porque el video transmite mucha de la paz que se siente haciéndolo.
Disfrutadlo
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miércoles, 29 de junio de 2011
Ya está aquí Nuria!!
Sólo escribo una entrada cortita para deciros que Núria ha nacido ya. Nació el 20 de Junio, el Lunes de la semana pasada a las 4:30 de la madrugada. Rompí aguas hacia las siete y media del domingo y de madrugada empezaron las contracciones. Fué un parto muy rápido, sin complicaciones, aunque un poco acelerado y desatendido. Ya lo explicaré con más calma porque da para una entrada a parte.
Núria pesó 2,760kg al nacer, y se enganchó estupendamente al pecho en su primera hora de vida. Esta vez no he tenido problemas ni de grietas ni de subida de la leche ni nada de nada.
La verdad que está siendo una gozada de postparto, al contrario del de Sara. Yo estoy físicamente más fuerte (en el de Sara tuve mucha anemia), las visitas están siendo muy escalonadas, y Núria parece que va a ser de esos bebés tipo tranquilos que sólo tiene la vecina (aunque no lo diré muy alto, con sólo una semana no se sabe que genio va a sacar la peque en el futuro)
Sara sí que está dando muestras de celos y nervios estos días, aunque parece que día a día los va controlando mejor. Lo que más se le oye decir, de todas formas es: "¡Apa!" o algo así que quiere decir "Guapa", mientras acaricia a la bebé. Vamos a darle tiempo a ver cómo se va adaptando, pero de momento tiene pinta que lo va a llevar bien.
La experiencia de la lactancia en tándem también la explicaré en una entrada aparte, sólo decir aquí creo que está beneficiando a Sara para que acepte mejor los cambios.
Bueno, ya entenderéis que voy a escribir menos a menudo estos días hasta que nos adaptemos. Un besazo a todos los que me leeis y ¡¡¡feliz veranito!!.
Núria pesó 2,760kg al nacer, y se enganchó estupendamente al pecho en su primera hora de vida. Esta vez no he tenido problemas ni de grietas ni de subida de la leche ni nada de nada.
La verdad que está siendo una gozada de postparto, al contrario del de Sara. Yo estoy físicamente más fuerte (en el de Sara tuve mucha anemia), las visitas están siendo muy escalonadas, y Núria parece que va a ser de esos bebés tipo tranquilos que sólo tiene la vecina (aunque no lo diré muy alto, con sólo una semana no se sabe que genio va a sacar la peque en el futuro)
Sara sí que está dando muestras de celos y nervios estos días, aunque parece que día a día los va controlando mejor. Lo que más se le oye decir, de todas formas es: "¡Apa!" o algo así que quiere decir "Guapa", mientras acaricia a la bebé. Vamos a darle tiempo a ver cómo se va adaptando, pero de momento tiene pinta que lo va a llevar bien.
La experiencia de la lactancia en tándem también la explicaré en una entrada aparte, sólo decir aquí creo que está beneficiando a Sara para que acepte mejor los cambios.
Bueno, ya entenderéis que voy a escribir menos a menudo estos días hasta que nos adaptemos. Un besazo a todos los que me leeis y ¡¡¡feliz veranito!!.
jueves, 16 de junio de 2011
Principio feliz
Pensaba titular esta entrada como final feliz, pero en realidad, estaréis de acuerdo conmigo no es un final, es un principio.
Me da muchísima alegría y me hace mucha ilusión escribir esta entrada para contaros que Ana y Cristóbal tienen desde hace dos días a sus dos hijos en casa. Seguro que recodáis su historia pero por si acaso, os dejo los enlaces de las entradas anteriores en las que he hablado de ellos:
http://patucosypatas.blogspot.com/2010/11/con-el-corazon-encogido.html
http://patucosypatas.blogspot.com/2010/12/esperanzados.html
http://patucosypatas.blogspot.com/2011/04/ya-estan-aqui-los-gemelos.html
Este ha sido un embarazo muy duro, por el que ningún ginecólogo apostaba, ya que el síndrome que padecían tiene un 80% de posibilidades de que ninguno de los dos niños llegue a sobrevivir. Ellos han luchado mucho por sus hijos y al fin ya los tienen en casa. Desde que nacieron han dado algún que otro susto más a sus padres. A uno de ellos, el último que ha ido a casa, le han hecho tenido que hacer transfusiones de sangre y finalmente le han tenido que operar una hernia. El otro, que ya lleva algunos días más en casa, les han dicho que va a tener alguna secuela por su prematuridad a nivel motor, aunque parece que seguramente será leve, nada que le vaya a impedir hacer vida normal en un futuro.
Y bueno, como comprendéis, el entorno de esta pareja estamos muy contentos. Ellos también lo están, y también un poco abrumados por el faenón que se les viene encima. Esta entrada no podía dejar de escribirla y compartir la alegría de que a veces la vida sea justa y estos dos bebés-milagro estén en casa para que sus papás empiecen por fin a disfrutar de lo bueno y bonito de la paternidad. De sufrir por sus hijos ya han tenido bastante.
Me da muchísima alegría y me hace mucha ilusión escribir esta entrada para contaros que Ana y Cristóbal tienen desde hace dos días a sus dos hijos en casa. Seguro que recodáis su historia pero por si acaso, os dejo los enlaces de las entradas anteriores en las que he hablado de ellos:
http://patucosypatas.blogspot.com/2010/11/con-el-corazon-encogido.html
http://patucosypatas.blogspot.com/2010/12/esperanzados.html
http://patucosypatas.blogspot.com/2011/04/ya-estan-aqui-los-gemelos.html
Este ha sido un embarazo muy duro, por el que ningún ginecólogo apostaba, ya que el síndrome que padecían tiene un 80% de posibilidades de que ninguno de los dos niños llegue a sobrevivir. Ellos han luchado mucho por sus hijos y al fin ya los tienen en casa. Desde que nacieron han dado algún que otro susto más a sus padres. A uno de ellos, el último que ha ido a casa, le han hecho tenido que hacer transfusiones de sangre y finalmente le han tenido que operar una hernia. El otro, que ya lleva algunos días más en casa, les han dicho que va a tener alguna secuela por su prematuridad a nivel motor, aunque parece que seguramente será leve, nada que le vaya a impedir hacer vida normal en un futuro.
Y bueno, como comprendéis, el entorno de esta pareja estamos muy contentos. Ellos también lo están, y también un poco abrumados por el faenón que se les viene encima. Esta entrada no podía dejar de escribirla y compartir la alegría de que a veces la vida sea justa y estos dos bebés-milagro estén en casa para que sus papás empiecen por fin a disfrutar de lo bueno y bonito de la paternidad. De sufrir por sus hijos ya han tenido bastante.
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